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Historias de guerras inventadas - Capítulo Dos - La SIP

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La SIP No es una sociedad secreta. Nada de lo que trata la SIP es secreto, ellos no se guardan secretos, van directamente a decir lo que se piensan y si no lo dicen es porque tienen la postura de no contarlo o se omite directamente. Los diarios que superan los cien años son los que te guían. Los diarios que pertenecen al Grupo Cisneros, el mayor de América Latina. Los diarios de Grupo Clarín y de La Nación que pertenecen a familias acomodadas políticamente en Argentina, las cadenas de televisión digital latinoamericanas, los dueños de las radios. Los dueños de los dueños de los medios, defendiendo la libertad de prensa. Libertad de empresa. La noticia que ellos quieren, como quieran pasarlas, cuando ellos quieran. Son los medios de tus miedos. Contratistas de Mercenarios. Tienen contactos, tienen el respecto que la televisión te da simplemente porque ellos crearon la figura pública. Son dueños de tu momento de ocio. Son dueños de tus días de paz y de tus n...

Madre del miedo

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Ibrahim, un pequeño de 8 años que murió mientras buscaba a  toda su familia, luego de las bombas que cayeron en su ciudad: Deera.  La madre de todas las bombas. El miedo. La bomba de todas las madres, los padres y los niños. El miedo. Elude el aire que se respira y lo enciende en un espasmódico evento funerario. Sepultan la verdad y te generan el miedo justo y necesario. La muerte es el padre en su derrotero ansiado. El miedo. El fuego, familiar cercano de la Bomba madre y del padre muerte, te desliza sobre la piel las intenciones de violarte cada átomo. Los miedos todos son sus hijos, pequeños demonios que aturden las cabezas y los cuerpos hambrientos. La sangre helada es el cóctel que brota roja, azul, densa, seca. La vehemencia es lo único que te salva. La madre de todos los miedos es bomba y muerte. La guerra es su elixir y nada en el, día y noche. Te espanta. Te dice hacia donde correr, desesperada, de los embates nocturnos con sofisticadas repuestas tele diri...

Canten mejor que yo - A ustedes

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No es el Che el que me emociona en altiva consonancia contra el imperialismo, su enemigo mi enemigo. No es su hablar dialéctico y sus palabras precisas al atacar al opresor mundial en su casa, el mundo mi mundo. No es el Che un libertador, él no lo quería así, porque pensaba que el Pueblo, consciente, era el libertador. Él no creía en los héroes, porque los héroes mueren y solo sirven para eso, morir. No, no lo extraño. Se extraña. No, no me pone mal saber que no está y que su trabajo cotidiano, en definitiva, se fue con él. Lo fueron. No podría ponerme triste por lo que pasó. Porque, en definitiva, el pasado es eso, un libro escrito imposible de cambiar. Pero para releer. Pero, mi corazón se acelera al escucharlos a ustedes preguntar por él. O por cualquiera. Pero, pese a tantas derrotas, aún esta viva esa llama interna que se fogueaba desde sus discursos. El discurso. Pero, aún con altibajos, creo que la igualdad, la libertad y nuestros derechos son y serán...

Historias de guerras inventadas - Capitulo dos - Medios y Miedos

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Historias de guerras inventadas - Cap. uno - Los ganadores

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Copa de Sosias -  Aquiles venda la herida de Patroclo Hay versiones maravillosas de como el mundo de ayer llegó a ser el mundo de hoy, diferente, sobre el mismo mundo. Cada pueblo de antaño tenía su universo, su forma de ver la realidad. Medirla, seguirla y contarla. Algo extraño, que debería ser normal, es que coinciden en su mayoría, a grandes rasgos, en lo mismo cuentos del como y sus participante no son más que deidades humanas, celosamente humanas, inimaginablemente humanas y sabias. Los en esas visiones, para los ganadores la historia les reserva cantos, alabanzas y deseos. Son los grandes que se ganaron la fortaleza de mantenerse erguidos como dioses ante las miradas de su rebaño. Los griegos, cuyo manojo de poderes recaía sobre los señores del Olimpo, que aventuraban sus andanzas mundanas, generando guerras, movilizando sentimientos e hijos que tenían en misiones de vidas. Manejaban hombres, semidioses adorados y valientes, malos o buenos. Sucumbieron entre su...

Historias de guerras inventadas - Cap. uno - La felicidad

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Libia, alguna ciudad allá por el año 2016 En Libia murió Gadaffi. Hay miles que festejaron la muerte en vivo desde los medios periodísticos del mundo libre. Era felicidad ajena. Hasta que vinieron por las Aldeas, luego por los niños y luego por el pueblo entero. Seguía siendo felicidad ajena. ¿Felicidad? Nunca consistió en un momento dado, justo, preciso. Es la suma de todos esos momentos cedidos, justificados, merecidos. Es breve. Es un instante infinito de un estallido químico intenso. Ingresa primero por la nariz, desde lejos, es detectable como el fracaso o la tristeza. Es un percutor segundos antes del estallido que complementa y hace reacción el sentido de seguir vivos, el estarlo, el sentirlo. Se compadeció y retrocedió dos paso, miró a los costados, no lo mató. No era el momento de ejecutar a nadie más. Se llevaron a las mujeres. Se fueron. Dejaron la aldea vacía de ruidos. Hay humo. Humo negro. Hay muertos. Era el fin del m...

Historias de guerras inventadas - Cap. uno - La ansiedad

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Guerra civil española - Robert Capa Fue automática la explosión. Fue un desgaro de furia, ira interna de tiempos de mierda. Seis muertos los primeros, calor y mucho miedo. De cagarse. Miedo del que te orinas y ni sentís el olor, no sentís más que frío por la pierna. Agua bajando mientras lagrimeas el aroma a muerte que hay a su paso. Un chillido, sórdido personaje macabro que sostiene tu cabeza mientras golpea fuerte varias veces. El mismísimo diablo en persona quema la nariz. Es azufre fulminando químicamente tus gustos. Nada sabe así, nada huele así. Es inmediato. Entre la explosión, la luz, el ruido y el golpe de aire hay tiempos evolutivos importantes. Tus manos adquieren la velocidad de llegar a cubrir el rostros, sea plenamente o parcial, esperando que el ojo frene el tiempo y el oído la realidad absoluta. Caer en bolita, a pesar del impacto, sin esperar, piel que se desgarra suelta de ropa con la vibración expansiva. Duele con la primera caída, la cabeza late, ...

Historias de guerras inventadas - Cap. uno - La venganza

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Patrice Lumumba arrestado, antes de morir. Vive l’Afrique! Los medios de noticias son independientes. Las corporaciones productivas son independientes. Los pueblos libres son independientes. Los generales mexicanos son independientes, los agentes norteamericanos son independientes y el General Black Jack era el jefe de todos esos independientes. Se pacto la entrega. Se dice que la venganza tiene su precio. EE.UU. pone cinco mil dólares de la mano de William Randolph Hearts que tiene los bolsillos llenos. Un gran patriota, dueño de un imperio de la propiedad privada y de veintiocho diarios, influyente congresista, Anglicano y demócrata pide, demanda, exige. José Doroteo Arango Arámbula pone la cabeza. Una vez puso un arma sobre los pechos de grandes hacendados, luego su cuerpo para la revolución, después su firma por el plan de reforma agraria junto a Zapata, luego su corazón cuando invadió a los gringos y fue ese su pecado. Poner su cu...

Historias de guerras inventadas - Cap. uno - La soledad

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Barriadas de Cara cas, República Bolivariana de Venezuela   Medio millar de milicias .   Más ejército regular leal a la revolución. La soledad en las barriadas de lo alto en Caracas le da la razón a una banda de forajidos adinerados que matan sin balas. El imperialismo es poderoso. Sus aliados son poderosos. Sus armas son poderosas. S u sed de sangre es insaciable y la viene bebiendo desde que se independizó de otro imperialismo que masacró estas y otras tierras. Se lanzaron a chocar de frente. Murió el líder que movilizaba, organizaba, buscaba la liberación de esas fuerzas, lo compartía con los demás países de la región . P ero murió. Murió, sospechosamente, de cáncer. Murió, sospechosamente, en plena elecciones. Aún así, Venezuela, sigue en su cruzada encrucijada.  Pero sola. Sola desde las calles que la televisión impone en imágenes. Sola desde los medios de comunicación continental que amedrentan sin...

HIstorias de guerras inventadas - Cap. uno - El momento

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"We wont move" durante la manifestación de Soweto, Soudafrica 1976.  “ ..Son cinco minutos, la vida es eterna en 5 minutos.” Victor Jara – Te recuerdo Amanda. Corrimos por más de una hora. Yo corría como si el mundo detrás mío desaparecía a la misma velocidad. Adelante, muy adelante, había la misma cantidad de armas de fuego que atrás, pero corría. Mientras más lejos, más abierto era el abanico de gente corriendo. La multitud enardecida corría mientras el de lado caía superado por una bala que atravesaba la cabeza, el tórax o cualquier parte que tuviese expuesta a esta corrida generalizada. Me caí, sobre el suelo polvoriento. Ya sabía que caerse podría llevarte a la vida o llevarse tu vida. He visto caer negros y ser rematados mientras sus cuerpos se mueven en el piso, sobre la tierra, sus cabezas estallan. Yo no quiero que mi cabeza estalle. Me volví a levantar, corrí. Esa noche se sumarió a más de cien personas, prof...

Historias de una guerra inventada Capítulo uno – Los días

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Nos enviaron al frente en manadas. Éramos leones convertidos en conejos que, en determinado momento, las ovejas nos comerían. Una cacería humana que genera cierta orgía placentera de sangre y cuerpos en el barro del invierno crudo de una ciudad que existía en fotografías y pinturas, lo demás ruinas. Una jaula de hervor patriótico y mierda del Caucasó, de las estepas de Siberia y del campesinado que nunca vio un barco, la guerra, una ciudad y gente, mucha gente junta con heridos olor a muerte y nubes que tapaban el sol. Resistimos, resistimos a la vida. Resistimos porque el gran ojo que todo lo ve nos empujó al ruido de bombas. Una batalla en donde el enemigo está cruzando la acera de adoquín que se divierte cubriéndose de edificios, mamposterías y cadáveres. Primero se contaban los días con pelotones enteros, gladiadores. Luego con bombas que laceraban el cielo demoliendo el esplendor. Pero los días no pasaban. Un día igual al otro. Un día y el mismo muerto varias ...