Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta Paseo por las noches de Cuentos

Manos que hablan

Imagen
-No hay modos -decía amablemente mientras fumaba con una mano y con la otra tomaba la taza de café desde su pequeña oreja. Acariciaba el borde del pocillo con los labios y una nube densa de humo, mientras regía el orden de las cosas desde la ventana. _ ¿Ves? - Apuntaba nuevamente desde el vidrio con sus dedos hacia una señora que apenas caminaba, pero perseveraba su andar entre los jóvenes descontrolados por el calor. - A uno le enseñaban a cuidar a los demás, acompañar a esta dama, a salir del camino, a tener respeto.- Bostezó y se acomodó en su silla, mientras apagaba el cigarrillo. Me senté a su lado, también mirando las caras ajenas que pasaban desbordadas por ser día antes de navidad. En estos días todos corren, vuelan, saltan y se masturban con los regalos para los hijos, primos, tíos, abuelos y demás personas que durante todo el año uno las ignora. Pero es navidad y hay que complacer. Vidas sexuales disimiles y predecibles, rápidas y sin sentidos. Por eso, el “No hay modos” su...

Pre textos

Imagen
Se sinceró con ella misma. Se dijo que aún estaba tan parecida a su anterior imagen que no se dio cuenta de que cambiaba con el pasar del tiempo. Tiempo que de por sí la llevó por diversos caminos y, en algunos momentos, la torturó como en su pasado cercano. Leía y asentía con la cabeza. No entendió el mensaje y cayó en una trama digna de cualquier madeja suelta azorada por el tiempo. Nudos desatados que se proponían sellarse más y mejor. Tejió su propia aventura. Disculpó su locura con un vaso de misterio. Pidió un beso. Luego una manta de olvido. Se cayó tres veces de la cama y recordó aquella noche en el suelo de su cuarto cuando le dolía moverse y estorbaba contorsionarse de placer ya que aquel cuerpo que la tenía sujeta de su propio interior no le permitía más que sentir, un salto más al nirvana, su locura profana. Se dijo que sí tantas veces. Se las creyó y no tanto. Hoy, en esa madeja en donde armaba su pullover preferido para el tórrido verano, se mintió. Se mentía siempre y...

No Big Bang

Imagen
No todo surgió así, como dicen, de la nada y aún así es una mentira porque de la nada no se hace más que un montón de nada. Por eso todo surgió de algo y de un montón de algo que no era otra cosa que una sola parte de lo anterior y nada. La masa que involucraba dicha partícula de materia había implosionado miles de millones de veces más. No era raro que hoy esté cambiando para ser parte del nuevo evento. Un espiral incontenible e impensado de eventos cíclicos catastróficos que rodea y bordea lo inimaginable o imaginado. Por lo menos en este momento. El vacío absoluto no era tal. Había un punto, denso, opaco, invisible, que ocupaba el todo. Resistiendo. Pidiendo a silencios un ya basta. Su entorno lo obligó a comprimirse, a dar espacio donde no lo hay. Miles de millones de veces lo hizo. De una o miles de millones maneras diferentes. Hoy era una. Intemporal en su forma, pero marcadamente a tiempo. Inexplicable o relativo, dirían luego y sería marcado como posible en el futuro cercano....

Crónica esencial e invisible

Imagen
La tarde del 4 de septiembre me puse a leer el diario en posición de relajado y con un mate para amainar las largas noticias de la semana, de ayer y las probables del día siguiente. No dudé un minuto caer en lo tecnológico, en las ciencias al avance del día y de los grandes intereses que la misma humanidad asombra. Solo un destacado, muy pequeño, pero remarcado, se encontraba esta nota y me llamó la atención: “ ... en la tarde del miércoles, científicos de la NASA (Agencia Espacial Americana, en sus siglas en inglés) informaron que una de sus largas misiones no tripuladas fracasó con una estrepitosa colisión en torno a la órbita de Saturno. La misión New Horizont, lanzada el 19 de enero de 2006, que tenía como objetivo llegar a los vecindarios del planetoide o planeta enano Plutón, pasando por varias escalas del recorrido galáctico cercano, ha impactado contra un asteroide suelto por el espacio. No obstante el resultado de dicho evento, hasta ahora insólito y casual (Ya que la misión...

Arbolito

Imagen
Sentía el dolor de siempre al caminar pensando en la nada y en el producto de esa nada. Saltaba los charcos de agua y barro y se sentía del mismo fango y de la misma tierra con el dolor siempre presente. ¿Por qué siempre y presente? ¿Por qué barro y agua y de la misma tierra? Recorrió lo que faltaba, que era mucho más de lo que pensaba, y se sentó al no dar más, aspirando y expirando despiadadamente. Sintió ser parte del viento en la cara y en cada bocanada de aire salía y entraba la vida, pero el dolor seguía presente siempre. Buscó limpiarse las manos en sus ropas. La escupió con su espesa saliva de caminante. Miró el cielo que lo acompañaba. Huyó hacia el sur. Está herido. Caerá pronto y lo encontraremos tirado, herido, moribundo, sucio y con algunas moscas que saldrán de la nada para alentarlo a morir de una vez y para siempre. Las cartas pasaban de mano en mano y llegaban al Coronel de Campaña que fumando miraba el largo camino truncado por las montañas. Pide su rifle de ...

No es correcto

Imagen
No es correcto decir que tus ojos de gatas se lanzaron sobre la presa más indefensa del parque. Pero sí. Es correcto decir que tus ojos de gata saltaron antes que mis ojos de puro placer. No alucino con alucinógenos, ellos lo hacen conmigo como la lluvia moja los vidrios de todas las casas expuestas al crepitar salvaje del agua. Solo miraba la nada, fumaba. Vos sentada del otro lado, mirando mi nada escénica destellada. Dos veces vi que inclinaste la cabeza, junto con los ojos, y boqueaste algo parecido al boqueo que los gatos hacen cuando tienen una presa marcada. Es como un susurro raro. Una melódica canción de muerte y juego. Es algo así como un nada silencioso, pero que se percibe y tranquiliza. No me incomodó. No lo sentí en la primera vez, pero sí en la segunda. Un juego de pupilas danzantes. Solo atinó a mover el brazo acomodando el cuerpo sobre el sillón. Saltó sobre la presa aquel animal mezclado. Lo orinó, mientras lo contenía del cuello para que solo mueva las patas, y lo r...

De golpe

Imagen
Se sabía que era inoportuno caminar de noche por el bulevar, doblar en cualquier calle y parar para ser un atractivo físico de los coches y los pocos transeúntes que pasaban. Buscaba el dinero que no tenía trabajando formal e incómodamente en una oficina negada hacía ya diez años. Se mudó tres veces, la última a un sector ocupado de la villa 31, a pasos de la salida de la autopista. Trabajó de panadera, de limpia coches, de pedigüeña, de trapeadora y de puta, pero su economía seguía al rojo y la obligó a salir de nuevo a la calle. En Neuquén era secretaria de una empresa contratista para los pozos petroleros, ganaba muy bien. Comía bien. Vestía bien. Dormía bien. Caminaba bien. Cogía bien. Se mudó a Capital para una chance segura de cambio. Se trajo sus cosas en una maleta de viaje. Viajó en avión. Tomó el primer trabajo en una agencia de autos. Alquiló una pensión en la Boca, cerca de la bombonera. Viajaba en colectivo como el resto de los porteños. Comía en un bar al costado de la p...

Chica lagarto

Imagen
Esa noche, la noche del humo, aspirábamos azufre. Nos era común el olor. Tomé la suerte del rabo y te vi. Llegaste danzando al ritmo de mi blues. Mientras el maestro cantaba, yo tocaba. Pasamos a una ronda más de alcohol barato y cigarros armados con el natural olor al paseo cósmico de la liturgia urbana. Mis ojos, que los tenía porque venían en la cara, se posaron en mí para dormir etílicamente. Lee me llama. Me toca el brazo y suelto la botella de whisky. -Tocamos- me agita. Ella sentía que el gusto por el Blues es mucho más que el gusto mío por la piel de tus dibujos y tus ojos remarcados en tintas y tu boca roja sin abotonar. Marcó el paso y Lee arrancó y lo seguí con la introducción de una armónica cansada. “ Now, me baby wasn´t event decided...” carraspeaba con su picada voz que aferraba al micrófono con humo. Me mira, intento concentrarme en dos cosas; una, sentarme en en el taburete que parece tener vida. Dos, en seguirlo y mirarlo atentamente. Solíamos tocar improvisando, ...

Piedras

Imagen
Se tropezó una, dos y tres veces. Corre la cama, la sujeta contra la pared y sale hacia el baño. Cuando vuelve siente ese escalofrío y dolorida corriente eléctrica por haberse chocado el pié en la pata de la misma cama, que por un instante pareciera que se mueve con el mismo propósito de plantarle dolor, y se pega en el dedo chico. El más pequeño de los dedos del pie. El más sensible. El doloroso. El de las puteadas. El del insulto al aire. Ya, a esta altura, levanta la cama de un golpe. Maldice a su constructor. Al inventor de la cama. A la abuela por el regalo. A los espejos. Se peina, sale corriendo desnuda y mira la hora. Es tarde se dice. Se coloca un vestido, probado de ante mano, y no le convence. Se coloca la segunda opción. Se viste con la tercera. Mira el espejo y no se convence. Las Zapatillas azules, los cordones blancos. Sin corpiño es mejor. Corre a ver el reloj de la sala. Es muy tarde. Sale por la puerta corriendo vientos, vestida de la primer opción y con sandalias....

La calle

Imagen
El negro volaba feroz sobre las calles desiertas del pueblo. Tenía que estar a las 9:15 en lo de Pancho para comer. Pancho lo esperaba con fideos caseros. Pancho le adelantó la invitación al mediodía y es promesa. El negro corría por la plaza principal. Dos cuadras y llegar al bulevar a la izquierda. Ante unas miradas interesantes de los transeúntes del pueblo, que a esa hora nadie o pocos se atrevían a salir, salvo para comprar lo que quede de pan para cenar en la panadería de Rosita, entre la Municipalidad y el kiosco de revistas. El negro llega al final de la plaza, agitado y cansado, corrió sin parar desde la Terminal, cuarto cuadras al volar del viento. Por el frío de las sierras, que bajan oleadas de invierno, Tornquist se cierra por completo. La oscuridad, por fuera del pueblo, es oscuridad total. Algunas nubes, la luna a lo alto que viene desde Bahía Blanca y se acuesta por Pigüé . El negro frena en la esquina, mira hacia los costados y cruza decente, cansado, pero al tocar a...

Cuestión de honor

Imagen
Un sólo beso de fresa, una boca cerrada, un sólo aroma. Recordaba eso cuando partía a su trabajo, como de rutina, como de memoria. Una foto, un libro, una mirada, tres años, una noche, dos personas y un saludo eran parte importante de la memoria que guardaba la imagen en esa mañana fría de julio. Decidió seguirla. Caminó virtualmente por las nubes cuando supo que sí, que ella venía a su encuentro. Pero él no creyó en todo lo que prometió ni ella aceptó lo que él argumentó. Fueron debates filosóficos al aire, uno denso, al éter mismo de la luz, por su velocidad y brillo. Negoció un encuentro cercano y se perdió en palabras. Las de ellas eran palabras sueltas y él las respetaba. Ella se compró una bolsa y se tapó de lentejuelas, zapatillas y luces. El se compró un arma y se voló la cabeza. Ella no lo sabe. El contacto era solo telefónico o por cartas, ahora se siente ofendida, vaya uno a saber el porqué, ya que su adulador gratuito y amante mensajero ya no escribe ni la llama. Tomó ...

Como tango

Imagen
Impactaba el hecho de verlo llorar, tan solo estar sentado en la calle, al borde del cordón llorando, a moco tendido como un niño.Porque era un niño. Él quería llorar mucho. Él solía llorar solo, en una esquina de su cuarto, y ahora lo hacía en la calle. Caminó seis kilómetros llorando, sollozo y mocoso. Caminaba por momentos sin ver a los autos de frente ni los que pasaban al borde de la autopista en construcción que soplaban besos de muerte. Los semáforos guiñaban el llanto. Las luces de la tarde, ya noche, encendían y visualizaban el llanto. Su ropa, cómoda por el uso diario, estaba sacada de su habitual costumbre, la camisa afuera del pantalón, las mangas mal subidas y los botones a medio prender. Una vez que pasó el puente de la ruta, se paró para ver cómo los autos dejan la estela de un paso ligero. Los ojos vidriosos contenían las luces de los faros latentes y de los rojos avispados que huían del sollozo. Le faltaba mucho por llegar, pero el camino a la pena máxima era cruel, él...