A todos les digo: Por amor doy Mis manos Mis ojos Mis días de antojos Mis corazones rotos Mi corazón sano Mis pulmones fumados Mis aires en vano Mi aliento añejado Mis oídos ajustados Mis corridas al verte Mis encuentros breves Mis recuerdos vivientes Mis días de muerte Mis horas de angustias Mis segundos de letargo Mis dudas Mis aciertos pocos y muchos Mis momentos más duros Y todo lo que pueda donar. Mi carne marchita Mis riñones adictos Mi hígado picado en salsa Mi sangre coagulada Mis huesos repuestos Mis córneas enteras de cristal árabe Y cada parte que se considere útil. Usted decida doctor, no tengo apuro, tampoco se donde voy. Como acto de amor, como suene o como quieras, te daré mi alma extrañada de placer que no existe en mí ser. Eso es tuyo. Enamorarme hasta el hartazgo de ya no querer tocarte más. Ensuciarme en tus días de sudor sobre mí y sentirte en la mañana para reírme de esa noche plácida, amado y amada. Molecularmente hablando, me desarmo en cada “hola” que me digas y...
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