sábado, 18 de octubre de 2014

Mentira la verdad


El desaparecido que no muere.
El desaparecido que cae sobre una impronta lengua de plata y se hunde y que lo escupe en las playas con la espuma rabiosa de odio que luego, al ser un desconocido del viento y del pueblo, suele pretender viajar a Europa. Gozar de las virtudes y los placeres que el muerto desaparecido puede tener en el mundo moderno, en una revista fascista, en un cuartel militar.

El desaparecido que no muere.
Suele caminar tapando su cara para que el mundo crea que no existe. Se viste de pobre y goza de su pobreza quemando el suelo de madera, criando animales en sus nuevas casas que superan el cartón y, por sobre todo, no niega su desaparición del mundo moderno, recibe de los que más tienen, entre flashes y luces, lo que sobra de los poderosos, lo usado no tan usado, lo que ya no queda en cuerpos torneados y bien alimentados de sus hijos. El desaparecido económico, que es un número estadístico compartido por la mayoría de los países, es desagradecido, rencoroso, envidioso y, por sobre todo, necio al renegar de su lugar en el karma.

El desaparecido que no muere.
Suele vivir envuelto en falsedades, progresismo y populares. Tiene a su merced una guardia pretoriana que tortura, vende, compra y resume voluntades entre pistolas reglamentarias, balas huecas prohibidas, seriales limados, bolsas con paco y cocaína. Se detiene en las esquinas y elije desaparecer a los jóvenes con guiño oficial del Estado y, si se complica con la rebeldía, muere en una autopista imposible. Desaparece de mentira. Muere de mentira. Te buscan de mentira. Te quieren convencer de sus mentiras y, cuando aparece el desaparecido, es por obra y gracias de una única verdad, el pobre, adolescente, se lo tortura en toda su vida desde pequeño y, al tener una fecha de vencimiento, los amigos de la muerte se lo tragan en un banquete oficial.





Luciano Arruga es el ejemplo de sus mentiras, Julio López es la prueba y la Policía Bonaerense es la mano asesina de un Estado que aún necesita desaparecidos por arriba de los 30 mil compañeros que no viajaron a Europa. Que no se les dio oportunidad de vivir y hacer de este mundo de mierda uno con menos olor.



Rebelate...


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