viernes, 11 de julio de 2014

Con sólo mirarse...



Ojos que brillan.
Ojos celosos del cielo claro.
Ojos que se concentran saliendo de sus órbitas para poder encontrarte.
Ojos que se encuentran y se cierran cuando danzan.
Ojos que, según Cortázar, se unifican cual cíclope.
Ojos tuyos,
Ojos míos.
Ojos de un entorno agitado.
Ojos que arden.
Ojos de fuego.
Ojos consumidos por el insomnio que provocan otros órganos devoradores de sueños.
Ojos que sueñan la vida nueva.
Ojos que se cierran y se consumen en densa niebla.






Y tu rostro pequeño pereciendo
yace en un marco de cuadro, resguardado.

Darío desde La Oscuridad a Diario


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