lunes, 12 de mayo de 2014

De viajes




Juego que canto un rato, que obedezco, que pienso y no. Juego que puedo, que estoy y que te pierdo tantas veces y que no.

En mi cabeza jugué a tenerte.

Y no.

Pude, lo quise.

Y no.

Es tarde, ya no sé si querés que yo esté entre tus piernas queriendo dormitar el pasado..

Siempre que sale la luna digo tu nombre para que esa malvada brujería corte las venas de mis heridas y en sangre nos libere. Tampoco se como llegué a vos, como llegué a tus manos y como las mías nunca te tocaron.

Extraño tu voz electrónica de cajón. Extraño tus letras.

Seguro hallaré un lunar en tu espalda, prometo tocar todo tu cuerpo, pero no prometo llorar entre tanta piel y tus estrellas.

A tu salud, beberé solo. Ya ni recuerdo el sabor de tu mesa.








Algunas veces el mejor regalo es la voz,
otras,
vos.
 Darío desde La Oscuridad a Diario.
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