lunes, 19 de noviembre de 2012

Cuando cuanto cuantos Cuando





Cuando los niños dejen de morir
cuando dejen de morir
cuando dejen
cuando
Nos quedamos sin niños y morimos todos.



Y el niño que murió ayer se lleva muerto en sus manos y aquel niño muerto la semana pasada, que es el mismo niño muerto se lleva muerto meses atrás por cruzar corriendo un campo de minas personales que el año pasado se lo llevó el niño muerto en la Intifadah última, que llevaron niños muertos en sus brazos.


Matan niños como arena de Jerusalen que vuela con el viento. Matan niños de día. Matan niños de noche. Matan niños de manera remota y matan niños de manera personal. Matan niños porque los niños juegan a ser muertos de sus asesinos y los asesinos matan porque los niños son muertos y nada más.


Muertos por unas bombas que tapan con humo y fuego a niños muertos que mueren tantas veces como semillas brotan en los campos y como cadáveres sembraban en las guerras pasadas dónde los niños del otro lado de la muralla miraban pasar los ferrocarriles cargados de esvásticas y niños ya muertos por las chimeneas detrás de los alambrados, los perros y las bombas.


Mueren los de ayer cuando matan los de hoy.


La mierda mayor de los mayores es que los asesinos matan niños con un solo propósito: Necesitan justificadamente mantener el futuro muerto y la guerra segura.






Una fotografía morbosa de niños muertos es demasiado,
pero considero demasiados niños muertos fotografiados.

Darío, desde este planeta que dice basta.
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