lunes, 25 de julio de 2011

Rabia por otro mundo


Sobra gente en el mundo
Niños, muchos niños.
Y, por sobre toda las cosas, falta dinero, mucho.
El hacedor
El portador, encarna la más severa decisión.
Con la sangre y las pieles de estos niños que sobran
hacen papel y tinta para el dinero que tanto falta.
Tinta rojas de su sangre, de niñas recién nacida se hacen los contornos de las marcas de los número.
Números, muchos, que no alcanzan.
Con la sangre de un pequeño cuerpo, los bordes de las caras que cada billete lleva tan orgulloso.
Así, el hacedor de las cosas útiles hace inútiles los salvatajes a los bancos, que comen tanto dinero como niños que van muriendo.
El mundo, que es tuerto, sordo y mudo, con su ojo de cálculos estima millones y millones más que deben morir, para que puedan vivir las grandes tragedias que dan fortaleza al dios que la impera.





Un capitalismo saludable es aquel que mata al perro y propaga la rabia...

"...La rabia simple del hombre silvestre.
la rabia bomba la rabia de muerte.
La rabie imperio asesino de niños.
La rabia se me ha podrido el cariño.
La rabia madre, por dios, tengo frío.
La rabia es mío, eso mío solo mío.
La rabia bebo pero no me mojo.
La rabia miedo a perder el manojo.
La rabia hijo zapato de tierra.
La rabia dame o te hago la guerra.
La rabia todo tiene su momento.
La rabia el grito se lo lleva el viento.
La rabia el oro sobre la conciencia.
la rabia —coño— paciencia paciencia.

La rabia es mi vocación...”

La de Silvio y la mía.

Darío en La Oscuridad a Diario.
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