jueves, 19 de noviembre de 2009

Se sangra


Se sangra
por la boca
por el alma
por los poros
por los ojos
por las manos.

Se muere
por la boca
por el alma
por los poros
por los ojos
por las manos




Pero lo que no se entiende es por qué se muere lento y en agonía constante. Por qué millones mueren de hambre, porqué de frío, de soledad, sin techos, sin alguien a quien amar, sin sangre, sin sueños, sin trabajo, sin esperanza, sin gloria, sin alegría, sin canción.



La boca sangra
y las palabras hirientes más desagradables nos matan.
El alma sangra
y no encuentra cura para su enfermedad y su existencia.
Los poros sangran
y no hay apósito que pare semejante arrogancia de hemorragia.
Los ojos sangran
y no pueden ver la misma realidad que nos invita de muerte.
Las manos sangran
y no podemos ayudar a que todos paremos de sangrar hasta el mismo final.



No me mates hoy. No me sangres. No quiero verte morir. No puedo sentir.
Solo, por esas pequeñas cosas diarias, ayudaré. Mis manos no llegan, ayúdame.






Y la lluvia viene, cae del cielo, es tormenta. Darío ve la lluvia, entiende su contenido y lo escribe en un pequeño papel. Cada gota es una letra de La Oscuridad a diario.
Publicar un comentario