viernes, 29 de agosto de 2008

Recorte


Vuela, vuela, mariposa
Vuela para no mentir
Escapa de mí y mis manos
te vas arrepentir


En una tarde sin suerte, esperando la nada ambulante que me lleve a tus brazos, se posó en mí. Levantando la mirada la vi. Se acercó asechando y yo, como viejo león de caza, la esperé. De un beso, la despedí y me fui. Los siento mariposa mentirosa, ya no correrás tras de mí.
Afortunadamente pienso en ella dos o tres veces al año. Una vez pensé durante más de cuatro minutos y me dolía mucho la cabeza. Ya no quiero eso. No me gusta tomar pequeñas dosis de ingratas compañías y mentirme. Saqué de mi bolsillo una tijera y me corté el pensamiento. Lo tiré al viento y voló. Creo que si miraba por la ventana de la nada ambulante vería que ese vago recuerdo viajaba detrás de tu bicicleta rabiosa. No, me dije. No más. Las bicicletas rabiosas me hacen transpirar.
Negado, emprendí el viaje de una transmutada tarde que quería ser de noche. La metamorfosis perfecta que hacen las mariposas antes de ser voladoras expertas. Pero, como león viejo, caigo en el amable consejo y dejo los asientos libre para que otras personas caigan colgadas en sus ideas. Allá ellos que no tienen fantasmas ni mariposas que aparezcan de la nada y se vayan como si nada.
Al bajar de la nada ambulante, el recorrido sórdido de mis tacos presentían que la imagen humeante conocida como un yo total se agotaba. Intenté por esas cosas revisar si tenía algo para poder ser yo y nada. Ya no soy yo. Apliqué técnicas de endeudamientos aprendidos durante los cortos años de este gran país llamado deseo y logré el objetivo de tener mis humos al mejor postor. Sale caro se uno. Apliqué una caída a tus pies y de pronto me encontré a tus brazos, deseándote.Nunca más supe algo de la mariposa en bicicleta, ni del recorte de mi memoria que voló, ni de la nada ambulante que me llevó. Quien sabe, seguramente volaré más algo, como lo suelen hacer los viejos leones, y buscaré algún lugar en donde estés para poder olvidarte nuevamente. Al fin y al cabo, uno vive los momentos todos como grandes momentos de nada.



Me compré un reloj que marca mis tiempos que quedan.
Tengo miedo
Lo veo muy rápido caer.
Lo veo muy rápido marcar.
Seguramente estarás cantando y yo, aquí, esperando.


Darío, desde el recuerdo cortado.
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