lunes, 4 de agosto de 2008

Loca venganza


Sosiega la vida mi clara aventura
Desesperada por la esperanza
Clamo por ti hoy.
Clamo por ti mañana.
Cuanto más espero
más busco dentro de mí
el suelo que me contiene
Que no se vaya
Que no me espere
y que desespere cuando saltando
intento volar lejos de él.




_ ¡Salí ya del piso de madera!
Pisó una vez más, gritó fuertemente por su libertad de pisar en donde quiera cuando quiera y luego lloró.

_ ¿Qué parte de tu cabeza no entiende?
Siguió llorando, mucho. No quería dejar de llorar, tampoco quería dejar de pisar la madera lijada recientemente y barnizada para que pierda toda naturaleza.

_ ¡Basta! ¡Es la última vez que te lo digo!
Pisó un poco más y marcó con firmeza su pie descalzo en el umbral de la puerta.- _ ¿Puedo? – Se limpio los mocos con el costado de su camisa- ¿Puedo salir?
_ ¿Salir? ¿Salir al patio y que rompas las pelotas gritando o llorando o lo que quieras gritar como si la gente no comenta? ¡Loco de mierda!...
_ Pero, yo quiero salir a jugar. Ayer me perdí el día.
_ Ayer estaba lloviendo. ¡Basta! A tu cuarto, andate al fondo y encerrate ya en tu pieza antes que venga tu primo y se vuelva a enojar.
_ Pero yo te quiero mucho ¿Por qué vos no me querés como yo te quiero?
_ ¿Por qué? ¿Acaso vos estás más idiota los domingos que el resto de los días de la semana? No, yo no te quiero y te lo dije el primer día que llegaste de regalo.
Tomó sus cosas varias juntadas en la vereda mientras caminaba de la iglesia a la casa. Lloró en silencio y se retiró al fondo. Un cuarto de madera que oficiaba como galpón, pero que se sentía confortable como cuarto de dormitorio.
_ ¿Puedo leer? – y muestra la Biblia vieja que su madre le regaló antes de partir buscando un destino.
_ No, dejate de joder. Esa gente de mierda te pone cosas en la cabeza y te vuelve más boludo que de costumbre. Dame eso.
_ Pero quiero leer, quiero estar más cerca de dios, él me quiere mucho y me cuida.
_ ¿De verdad? Pedile que tu puta madre vuelva y te lleve. ¡Ah! Que traiga plata, me debe mucho por cuidarte.
_ Pero, ¿mamá volverá? – Miró con sus ojos rojos de llorar y esbozó una sonrisa de esperanza.- ¿Sabés algo de ella?
_ No y basta, rajá ya al fondo… desaparecé ya de mi vista.

Tomó el camino más corto, pisó el fango de entrada y luego corrió ligero, golpeando los pies llenos de barro fresco, saltó al estilo de una rayuela y pateó con fuerza una puerta blanca recién pintada del comedor. El piso de madera recién armado se vio manchado alevosamente y las paredes sufrieron el mismo efecto. Se encerró en el fondo casi con una alegría de revancha.
Coloca la mesa contra la puerta, mira por la pequeña ventana y se dice frente al espejito - _Si dios quiere, ella se ocupará de limpiar y tengo un tiempito para disfrutar de sus odiosas puteadas de loca, como yo, como mi puta madre, su madre.





Reflejo mi sonrisa en tu charco
Llueve hoy más.
Llueve los días que salga.
Para poder reír sin parar todas tus mañas.




¿Loco yo? Darío de la Oscuridad a Diario
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