martes, 26 de agosto de 2008

Diez años


Pícaro,
en desventaja,
buscas cubrir tus hazañas,
alentando a la manada, que te suele preferir.
Pícaro,
amo esa virtud y no me suelo resistir

Te veo, desde hace tiempo, como si fueras hoy el astronauta que no fui.
Pero veo tu vuelo más lejos del que yo pensé para ti. Dejarás de curar las heridas de mis tiempos todos cuando vengas a mí y, con un abrazo, me digas te quiero cósmico y eterno.

Te veo, desde hace tiempo, como si fueras hoy el viajero que no fui.
Pero vas y venís tantas veces de mí, que son miles de kilómetros de amor que siento por vos.

Te veo, desde hace tiempo, como si fueras el Che que no fui y no seré. Pero has hecho de ti un ser avanzado, tan nuevo y tan colmado, que no necesitas una idea ni una revolución para imponer tantos aromas y versos en una canción.

Te veo y no te creo.
Mientes en cada palabra.
Sales con ironías y maltratas con demasía.
Retratas lo que vivís, al margen y por el centro de una hoja que se esconde para no ser dañada de tanta sutileza de tu pincelada con estética cotidiana.

Ya no te creo.
Pues amor, ya no te creo.
Es imposible amarte tanto.
Verte tal cual a mí. Pensar que el miedo me invade al intentar compararte y no pensar más que en agasajarte.

Desde que diste el primer paso, una tarde gris después del trabajo, hasta cuando me diste el ‘si’ en mis tiempos de espantos.
Pasando por ser aquella pequeña curita que tapa las heridas del corazón y evita el sangrado mortal de no amar menos y de morir más.
Déjame tomar tus manos hoy, antes que sigas creciendo, quiero llevarte lejos, tan lejos, que tu imaginación solo será espacio para tu recreación.

En tan solo diez años has cambiado un mundo, el mundo.
Mis horarios todos.
Has hecho de luz, de sol y de luna.

Y no tengo nada en mis manos para poder pagar tanta locura vivida a tu lado.



A mi lado estarás
quieras estar o no.
A tu lado estaré
quieras que esté o no.
Solo mi amor por ti dirá
cuando deba yo partir.

Feliz Cumpleaños Elías, hijo mío…
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