jueves, 15 de agosto de 2013

Niñez


Y si juego a cerrar los ojos,
pensando en que podemos regresar cerrando los ojos,
apretando fuertemente los ojos, mirando lo anterior, retrocediendo día a día desde que los ojos se cerraron por última vez y abriendo lentamente el pasado cuando los ojos abierto te conocían.
Y si es un juego solamente, no tiene sentido pensar que retroceder es una realidad.
Y, como juego solamente, ya no quiero cerrar los ojos.

Ya no quiero jugar.






Los juegos del nacer.
Los juegos de infancia.
Los juegos del adolescente.
Los juego de adultos.
Los juegos de mayor.

Los juegos de la muerte que, cual ratón en garras del gato, te cruza de lado a lado correteando hasta que por cansancio uno cae en su maldita y jocosa boca.


Darío desde La Oscuridad de tu boca.
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