lunes, 10 de junio de 2013

Gallito



En plena tarde de jueves yo cerré los ojos y te vi entrando conmigo luego que una ola de gente te trajo cruzando la avenida. En una ola de gente te fuiste. Yo cerré los ojos una vez y otras tantas. Así, te quise ver y te perdí. No supe nadar ni abrir los ojos.
Voy a jugar a que corro con los ojos cerrados y cruzo una autopista cargada de vehículos con ritmo furioso hacia sus hogares. Saltaré sobre los carriles y bailaré al calor del asfalto que soporta el paso raudo de los que no quieren pisar la tierra. Cuando llegue al otro extremo, luego de bailar en giros, volveré sobre mis pasos lentamente cantando la canción que te recuerda.
Fumaré en al cama tu cigarrillo y no lo compartiré.
Tomaré el agua de la mesa de luz y no la compartiré.
Seguiré con los ojos cerrados mientras pienso en ti e intento llegar a tus brazos imaginarios del lugar en dónde partí.
La autopista no me vio.
Los autos ni se inmutaron de mí. Las personas no disfrutaron mi pasar bailando ojos cerrados ni escucharon mi canto de ti.

Antes de todo esto jugué al suicida y gané.





Le podría colores a las líneas que dividen los carriles de las autopistas.
También al mundo.
Si apretás mucho los ojos se ven manchas de caleidoscopio.

Desde una mancha, Darío de La Oscuridad a Diario.
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