domingo, 8 de julio de 2012

Fuero




La delgada línea que separa tu cuerpo del cuadro en general, es una visión paranoica y panorámica.
Lo artístico de lo cotidiano y un mundo empobrecido, sin vino tinto sobre la mesa.
Una canción que se escucha detrás de un parlante que no funciona y bailar  al son de unas cuantas balas en las noches de tu barrio.
Lo triste es ser una gota de lluvia en pleno invierno y caer desde lo alto con la esperanza vana de convertirse en un lento copo de nieve y morir siendo agua, barro y, luego del sol, vapor.

Tristes los niños.
Yo no tengo la culpa, el viento frío del sur se apagó.

Se acumuló frío en sus huesos y el zócalo de la puerta lo dejó entrar. Apurado dijo dos palabras.
Ayer murió toda desesperación.
Soy y yo.
Lloré un tiempo después.
Te entendí.
Y palpité el final con un compás de espera y reforcé el milagro del calor humano con mi cuerpo. Vos, desde aquella mañana gris, estabas muerta.









Desde acá, Darío.
La Oscuridad a Diario, diariamente...
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