martes, 13 de abril de 2010

Fresco




Y tu boca roja se presta.
Se presta al beso del sol.
Se presta a la noche de luna.
Con lluvia
Con nubes.
Con tormenta y viento.
Con calor y humedad.

Y tu boca roja no sangra
No llora
No habla
Pero canta.
Y dice que no.

Y tu boca roja se presta.



Saltar, despertar, correr y gemir una mañana y encontrar el espejo encendido y la lluvia apagada de tanto llover. El musgo verde en los ojos de tanto sentir y el aliento palidecido. La noche gastada al costado de la cama. Los platos encendidos al son de las velas y la comida con el calor de la noche ya quemada.
Una mañana más y el mundo no tiene que ser mundo.
Una tarde más y el sol debe renunciar.
Una noche así y ya no importa la luz.

Cada cosa que tiene nombre debe perder el nombre y ser decretada inservible. Dictar las reglar dos o tres veces confusas para ordenar el desorden y ver que la cama responde al mismo ritmo del silencio.
Tu boca roja no habla.
Dice no.

Decreta con tus manos que el sol no salga y pasemos la noche. Decreta con tus dedos que las estrellas estallen y pasemos la lluvia al sol y que se apague, que las ventanas se cierren que las calles imploren que los secretos sean revelados y los desvelados se duerman.
No vengas cansada de mi.
No digas que no te advertí.
No me mires.
No.



Lo negativo no es el no de no estar ni querer.
Lo negativo es el no de poder.
El poder corrompe.
Corrompamos al no para decir que si.
Y que viva la corrupción.
Y al que diga que no hay solución
corrompemos el mensaje.
Seamos corruptos y andantes
Así será un no andante que traiga la solución.







Creo que hoy me vino las ganas y no las musas.
Creo, digo.
Silvio y Aute, no Darío.
La Oscuridad a Diario.
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