jueves, 31 de diciembre de 2009

Pasaje


Saltaré desde lo más alto
más alto y profundo
más profundo y oscuro
más oscuro y silencioso
más silencioso y simple
más simple y preciso
más preciso y claro
de tan claro a lo oscuro
y entregar el corazón como señal de algo.



Nuevamente partiré
buscaré las locuras perdidas y las encontraré.
Nuevamente partiré
buscaré las nubes desvanecidas y las encontraré.
Nuevamente pariré
buscaré tus ojos en la niebla y te veré.
Nuevamente partiré
y si tus ojos se ven, tu boca besaré.



Intenté domar el espíritu que habita en lo más oscuro de mis pensamientos oscuros y no lo encontré. No hay luz fuerte que contenga tanta claridad para poder encontrar cosas que no se ven. Tampoco hay lugares eternamente oscuros dentro y fuera de mí, salvo las noches en lugares oscuros y nublados de parajes montañosos. Tampoco encontré en mis cajones las drogas de siempre y por ese motivo las dejé. He dejado de todo por todos los lugares que nunca volveré, pero estoy seguro que nada he pedido en el camino.
Hoy cerraron las puertas de un año singular. Ni mayúsculo y esdrújulo. Hoy se fueron a pasear los que ayer decían que se quedaban. A mí ya nada de eso me importa, como a todos no les importa lo que ya nada a mí me importa ni lo que realmente me importa.



Ya no salto.
Ya no corro ni vuelo.
Ya no quiero el suelo como suelo ni la tierra como tierra.
Tampoco quiero el cielo como representante de luces nocturnas que aconsejan al aire enfriarse y a la noche oscurecerse.
Ya no, no hoy ni en toda esta vuelta de tierra.
Vuelta que no es mía.
Yo, por lo pronto, aún no me bajo del tren
tengo mi pase.



Creo que somos todos estaciones.
Hoy, en este punto del camino, sos la estación en la que quiero bajar.







¿Quién fuera tu trovador?
Corazón...
Darío, de La Oscuridad a Diario.
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