lunes, 10 de agosto de 2009

Diferencias numéricas



Un asco.
Un verdadero asco.
La vida.
Tu vida y la de los demás.
Decir uno, dos o miles.
Morir.
Morir por vos o por otros.
Morir por todos es un asco para vos y los otros.
Sean más.
Sean pocos.
Sean los que sean no es excusa de los señores botas.
Botas que pisan.
Botas que matan y quieren más.
Botas que matan a niños en guerras inventadas.
Y vos ¿de qué te quejas?
Yo me quejo de algo ¿vos?
Yo me quejo de hambre ¿vos?
Yo me quejo de muerte ¿vos?

Idiotas, todos los quejosos bárbaros que actuaron inoculados ante el hecho descubierto que tu vida valía lo menos que una moneda en aquellos días. ¿Y vos, qué hiciste para valer más que la mierda de esas personas que pisaban cabezas sin sacarse las botas?

Hoy te quejas del día.
Hoy te quejas del pobre.
Hoy te quejas de mí, obrero de medio pelo, sin verte al espejo entre vidrios de oficinas con un magro sueldo, pero hablando inglés, pero hablando francés, pero hablando portugués. ¿A quién?

Hoy, tu pedorro escritorio, no es tuyo.
Hoy, tu pedorra vida, no es tuya.
La mía sí.
La mía es única.
La mía es lucha.
¿Y a tuya, se te escucha o el tiempo de trabajo que te da el patrón internacional no te deja vivir?

Yo vivo para morir
por vos
pobre idiota.





Entre diarios y revistas no puedo creer que se discuta, después de más de 30 años, si los desaparecidos son 9, 12 o 30 mil. No puedo creer que se discuta la muerte, en mano del Estado, de sus ciudadanos rebelados, sublevados, exaltados para evitar la misma muerte, muriendo, para defender un derecho ganado.
No puedo creer que aún, sin aprender nada del tiempo, haya gente que niegue o defienda lo que pasó colocando de excusa una guerra de mentiras.
Lo peor de todo, lo que aún me crispa, lo que me da escalofríos, es que son obreros mal pagos en oficinas hacinadas.


Darío... en plena formación de bronca.
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