viernes, 10 de julio de 2009

Sacrificio



La estupidez.
Sincera.
La idiotez.
Pulcra de pecado.
La ignorancia.
Calcada en cada tramo de la piel.
Y tus idas y venidas a cada una de tus fases, todas, hacen de tu inocencia un mal necesario, para tíi.
Intentaré convencerte.
Ser clandestino es mi hoy.
Ser subversivo es mi mañana.
Ser tu futuro es mi idea.
Sólo necesito de vos, de vos y de vos.
Y de nadie más que de todos.



Recibo de las letras el saber necesario para entender que de letra en letra formamos oraciones secretas y colectivos imaginarios de ciertas coqueterías alejadas de la misma locura pasajera de cada pasión.

Tan oculta y secreta.
Tan clara y propuesta.

De cada letra una sola palabra y de cada gesto, pluma en mano, desaparece un objeto y lo extraño, como se extrañan los que desaparecen por culpa de los que siempre ignoraron, la misma esencia del sistema, que te ha capturado y no te suelta.

No pidas viajar al pasado. Nunca lo menciones. Nunca lo realices. Nunca lo materialices.
No, el pasado se quedó lejos por su propia seguridad y la de todos nosotros.
Aprendemos de él, solo así y nunca de otra manera, leyéndolo críticamente.

Hoy, en sacrificio secreto, ofrezco mi vida al cambio de todo este escenario. Actores, ambos, de los pasacalles, de los afiches, de las monerías de los monos de siempre, de los que van, de los que corren y no saben a donde, de los que no miran y de los que ven, pero no saben ver con sus ojos ocultos.

Me ofrezco.
Me invento.
Me despierto para despertarte.

Y tu trabajo será trabajar para cambiar. Y mi trabajo será despertarte para despertar. Y mi despertar será el tuyo y el tuyo será el de todos. Hoy, sólo hoy, te ofrezco esa vida eterna, alejada de los paganos, de los místicos poderes, de los imaginarios saberes. De ellos, sólo los que quedan, quedará la nada. Mi pluma, negra y roja, borrará en letras sus palabras. Las combatiré. Las extinguiré.

Y seremos libres.



Libre de aire, volaremos.
Libre de humo, volaremos.
Libre de los temores, temeremos.
Porque temer no es malo.
Porque temer no es pecado.
Porque temer y morir no es malo.
Temer, por temer no más, es temer de ti, por lo que puedas hacer.
Y eso esperamos.
Pues que teman por lo que temes.







Que teman. En Honduras, hermanos de América de sangre, nos quisieron enseñar a temer. Pues que teman, en América de sangre ya no se teme ni se sangra, qué cantidad de sangre, ya desparramada, tendremos que perder y qué cantidad de miedo podremos tener, que no lo hayamos tenido antes?
Darío será clandestino cuando llegue el momento, cuando todos lo seamos, entonces teman por todos los clandestinos que ya no sangran y nunca más mueren ni temen.
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