lunes, 1 de junio de 2009

Palabras a necio


La idiotez de hablarme
hace pensar que me combato internamente
Yo contra un yo
El espejo es claro
Yo no.
Por eso no te entiendo.


Claramente pienso en nada.
Estimo en pocas palabras la quietud de la tormenta y me zambullo en la tranquilidad de las olas que golpean furiosamente sobre las piedras de mis heridas.

Sangro la tarde eterna que por segundos esconde el sol tras un manto de niebla veraniega que hiela cada sentimiento expuesto al extremo de mis emociones.

No entiendo tus palabras. No entiendo tus idas ni tus venidas ni tus locuras ni tus errores ni tus tiempos ni tus momentos ni tus consuelos ni las reflexiones vagas ante la ventana de la acusación mas idiota y egoísta que te sacude.
No te entiendo.
No, y no me mires una ni mil veces más con la cara larga porque tus errores son siempre los mismos.
No te entiendo.
Ves que las cosas se desbordan como si llenase el vaso largo con poca agua y el resto del aire pide salir a borbotones sobre la cima y se precipita a la nada de la nada misma, perdiendo todo ese aire que te sirve solo, por este momento, para vivir la vida amarga que te trae la mentira ociosa la carga absurda de no entender que no te entiendo.
No te entiendo y no me digas que es porque ya no te miro.
No te entiendo y no me caigas con frases realizadas con armoniosas ideas romántica de placeres banales.
No te entiendo a dónde ni por qué querés llegar a este entuerto dudoso, cuando la duda no quepa en este saco de dudas.
No quiero ya escuchar que te dejaron clavado sobre el pajar si la paja se defiende sola, de espantapájaros te queda mal el traje y de dudoso te sobra paño y de payaso la nariz te sangra de dolor y de idiota la vida te regalo la cara.
No.
No te escucharé.
No porque ya no quiera.
No, porque no te tengo que entender ni te quiero entender ni te entiendo.
No por esto ni por aquello.
 
Sonríe.
Tu retrato sale bien
Y esta foto hoy es tu espejo.


Perdoname
Ayudate vos hoy
Yo,
Yo te dije que no,
Y no es por amor es por maña
Amor te sobra
Mañas te quedan y no te perdonan.



Darío y yo, que nos hablamos perdiendo el tema y el hilo de la conversación tan Oscura y a Diario.

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