domingo, 1 de marzo de 2009

Imaginaria locura


Déjame demostrar
tus intenciones locas
amada.
Verás, lejana, se encuentra mis días todos, en el futuro.





Crear, inspirador.
Crear, solemnemente inspirador.
Vale una creación, un lujo. Lejos de lo que vemos, sentimos o creemos, una inspiración, avocada al ser, al insomnio mental proporcionado de ideas, lejano, una representación.
Y tocan las trompetas.
Y tocan las ideas.
Y el jazz se expande.
Déjame ser ideas. Déjame ser improvisación de locuras en este incesante calor, humo y alcohol.
Busca a quien calentar. Búscame caliente, brusca antes el dormir.

Sentimiento de lejanía, búscame en tu frente fría y disípame lentamente, claro, disípame la mente.
Ya no te caigas.
Ya no tiemble.
Ya no quieras.
Por favor.

Y no dejes de caer.

Tropezón, déjate caer, ante el suelo de recuerdos.
Déjate caer y no me contradigas.

Y no vale la palabra. Y no vale el corazón. Y no valen tus ideas, pues con tanto corazón, de arena y viento, déjate cruzar por tu cuerpo y extrañar tus cientos. Quiero tus tantos y tientos.

Quiero lo que no tengo, quiero tus hoy y tus tiempos.

Claro, lejanamente, necio es el que neciamente se niega.
Yo no sé lo que es lo que quiero, pero sabes que te quiero.
Y, como Silvio, yo me muero como viví.

Y, a pesar de la necedad, no tengo drogas.
Quiero ese beso.
Y, a pesar del alcohol, quiero la locura de tus horas.

Y, a pesar de las drogas, me gusta tu locura, las pastillas y tus ingenuos pensamientos, para poder decir cristal, milagro de tu cuerpo, para que la luna pueda ser parte de ti.

Así…






Es verte de memoria.
Es verte en el pasado.
Es verte como un niño.
Y jugar a tu mundo, es jugar a tu sueño.




Darío, extrañadamente loco, en La Oscuridad a Diario. Pero con locura de amor. Ámame.

Pondré un libro a la venta, en si, una idea , en sí un libro de mis poemas, para que ustedes, todos, compren.

A fin de mes.

Publicar un comentario