viernes, 27 de marzo de 2009

Colapso especulativo


Síndrome de jactancia aparente.
Despertando, amasando el pan de las faltas.
De lo que falta.


Todo ataque de locura es transitorio. Páramo de bestialidades, ingratas migajas que la misma miseria logra rejuntar, de vez en cuando, casi siempre, del lado en donde la basura tiende a tener el peor olor.
Tus lágrimas inundan las jocosidades de los leviatanes que mueren en el hondo y profundo charco, devorando los más fastuosos manjares que la misma entraña de la selva madre intenta tragar y deglutir suave, lenta y hermosamente.
No es más que tu muerte, la extrañeza de las quietudes, la que asombra al núcleo rodeado de familias inocuas y estériles, lejanas al corazón y la misma razón olvidada, que pronuncia tu nombre y te trae al fondo, sostenido, al interior oscuro y degradante que toda alma pura y sucia niega, esconde y disfruta. No será la primera vez, no así ni en esta puta y retorcida catarsis de loca imaginación. No te veo muerta. No te veo suelta, no te veo. Ese velo ingrato y esperanzador me da la parte del rompecabezas embebido de sangre, de alcohol necio que corre por mis cuerdas rojas, latiendo, rojas, sufriendo, y se dilatan al más no poder, junto con las pupilas, de tu droga viva.
La fantasía de rebelarme, contradictoriamente a tus días, tus fechas, tus agendas y tus locuras, me permiten tener el tiempo perfecto masturbante y delirante. Tan egoísta y mentirosa, tan preciada y valiosa, tan menospreciada y caprichosa, vida de ingratitudes, puertos cruciales y destinos inciertos, locuras inconclusas.



Amo lo cierto. Lo lógico.
Pero juego y miento. No pienso.









Estoy… estoy… estoy.

Tenía escrito por el 24 de marzo (Día de la memoria en La Argentina), pero obré por este mentalístico crucero de locura, hoy. No porque no quiera publicar mis pensamientos, solo porque me gustó. En cuanto al día 24 tengo las fotos en mi feisbuc… las guardaré en la cajita de las madres y abuelas de plaza de mayo.

Darío, en la Oscuridad a Diario.
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