viernes, 9 de enero de 2009

Hola


Vieja semblanza
cristalizada.
Tal vez te vea volver. Alejada. Perdurablemente solitaria y acompañando tus momentos amargos.

Pero qué lejos estás
cristalizada.
Tal vez no quiera que vuelvas. Cercana. Penosamente amargada por tus idas y venidas.

Pero cuando no estas así
cristalizada.
Tal vez la chance de ver que tus horas pasaron lejanas y fortuitas son hoy solo semblanzas alejadas.

Estarás ensayando las obras de teatros en esos lugares para locos cuerdos retorcidos.
Estarás enferma de enfermedades conocidas para el resto de los mortales y yo enfermo, como siempre has querido.

Culminará, como deben terminar las cosas.
Y, cuando esté desolada y hastiada del sexo matinal, sin dormir, cansada del olor a miel de piel gastada, gemirás el pedido de regresar al olvido.

Así tuvo que ser.
Así será.

Olvídate de mi, como quieres y olvídate de ver, cuando percibas por tu puerta, en la misma tarde, lo lejos que iré.



Engloba amores,
de amantes
y lectores el placer de amar por amar.
Dejarás tu estela en el mar, como yo la dejaré cuando parta al olvido.





Me iré de vacaciones… al mar… cabe dejar algo que lo fluya… La oscuridad a Diario no cierra por vacaciones, Darío si.
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