sábado, 20 de diciembre de 2008

Credo


Siniestro es izquierdo
Negro y oscuridad es malo y demoníaco.
Por ese motivo, se matan a los que son de ese color
Y se persiguen a los zurdos comunistas con bombas e invasiones.
También, de paso, se matan pobres.
Se matan niños.
Se matan nativos americanos.
Se matan inmigrantes.
Se matan africanos exiliados.
Se matan mujeres a golpes.
Se matan ignorantes.
Se matan locos.
Se matan rebeldes.
Se matan artistas.
Se matan árboles.
Se matan animales.
Se matan ríos.
Se matan tierras.
Lo que no se mata, se cuida.
Siempre y en cuanto dure la cara del presidente en el billete correspondiente.
El 80% del planeta está hoy amenazado de muerte.



Cabe destacar que soy creyente.
Si, a pesar de mis negaciones a todas las negaciones existentes, soy creyente.
Creo en el perdón que sale de una mano amiga y del corazón de aquella persona.
Creo que, los que nos matan a balazos cuando reclamamos algo que nos pertenece por ser pobres, obreros, campesinos, indigentes, hambrientos o niños merecen lo mismos castigos de devolución.
Creo que los asesinos en todos estos tiempos de historias y penurias no se merecen nada y nada deben tener, a pesar que aún viven con lo nuestro.
Creo que la vida vale mucho, no el dinero que otros ponen en manos enemigas disfrazadas de corderos para fabricar millones de muertes en nombre de un ser invisible, divino y sangrientamente sediento de ira y poder.
Creo, sobre todo, en la discrepancia que pone fin a la tozudez que señala que una cosa, sobre todo matar al más débil que reclama, no tiene nada que ver con otra, matar por defensa al que nos apalea.
Creo que es legítimo el lugar que ocupan los de abajo, siempre y en cuando los de arriba caigan al mismo escalón y nos miren a los ojos con la igualdad de no poder volver a su posición.
Creo que el mundo es injusto siempre, pero más creo que los que lo hacen injusto y lo defienden como orden divino mienten en su doble moral y en nombre de dios inexistente.
Creo que los Turcos realizaron un genocidio del olvido al pueblo armenio y el mundo cree en ese olvido, al igual que los Europeos cuando hablan de civilización y mataron 75 millones de indígenas en América y otros millones más en el África pobre y negra y otros tantos más en Asia atrasada y hereje de dios. Pero también sumo el orden divino de los Israelíes condenando al exterminio al pueblo palestino, aplicando las mismas recetas que Europa les enseñó en carne y hueso y los intentó exterminar en varias oportunidades de la historia, olvidando el pasado por una suma de tantas libras esterlinas y un Estado inventado por los que siglos atrás escribían pestes sobre ellos. Una Alemania que fabricaba jabón con sus viejos y niños en polvos de cenizas, junto a los Gitanos y homosexuales y otras personas que no pertenecían al orden de la rara leyenda aria, inexistente.
Creo en las revoluciones en donde el cansado explotado toma lo que le perteneció siempre y que por ley se le niega, cuando intenta tomarlo por las buenas. Pero también creo que le pertenece de la misma manera cuando, cansado, lo toma con el poder de sus manos. Por ambas es en legítima defensa.
Creo que los humanos forman una sola raza, el resto son diferencias menores que hacen al humano una gama hermosa de humanidad y arte.
Creo que podemos demostrar que hoy, en pleno siglo XXI, el ser humano entró en un callejón en donde el oscurantismo religioso eligió que muchos pobres y oprimidos deben ser eliminados de esta tierra y devueltos a un plano divino. Mientras otros retozan en sus mansiones y palacios manejando la futura guerra del hambre y la amargura.
Creo que un mundo nuevo es posible, uno justo y de iguales. Pero no en utopías, ellas son tan mentirosas y creadas para difamar la verdad de las verdades. Así como la esperanza es la mentira creada para esperar lo inesperado.
Creo que la fe puede ser reemplazada fácilmente con los hechos.
Creo que la caridad puede ser reemplazada con el trabajo.
Creo que dios puede ser reemplazado tranquilamente por un palo o por una culebra o por la misma nada, al fin y al cabo, nunca hizo nada para evitar desastres que marcaron a la humanidad, muchos en su nombre y avalados por las instituciones correspondientes. Sin embargo siempre estuvo del lado donde se pisaban cabezas y se mataban niños a palazos.
Creo que la muerte es el fin de la vida, como proceso natural, lisa y llanamente. Pero las ideas y los pensamientos son tan eternos como las mentiras y los desacuerdos.
Creo en la educación como principio de vida, en todas las etapas de la vida, y como modeladora y creadora de gente libre.
Creo que la única creación es la de las manos del hombre, el resto es solo poesía fantástica de miles de años.
Y creo que primero existo, luego pienso.





Mi credo no es la verdad. La verdad no es mía.
Solo es eso, o no creo en nada y dejo de existir.





Sigo con bronca ajena. Desde la oscuridad hereje de esta miserable vida humana. Darío.
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