domingo, 28 de diciembre de 2008

Asesinos de niños


Asesinos

De bombas
y bombas
los niños lloran
y lloran.
Lloran bombas los cielos
y los niños mueren sin consuelo de poder soñar
y soñar que sueñan durmiendo.
Acontece la noticia que el señor del cielo escupe bolas de fuego.
Es el pueblo elegido, por el pueblo elegido, que tiene que morir, por morir nomás.
Muertos, sea por aniquilación, sea por deshidratación, sea por enajenación o bombas preparadas con las manitos pintadas por los niños que prefieren ser soldados o enemigos amigos del horror.
De bombas
y bombas
mueren hombres bombas,
hombres metrallas
y niños que estallan.





Locuras

Ya sea de amor,
de locura,
de pasión.
Sea por burla,
por culpa de una raíz que no pudo elegir.
Sea de un pueblo olvidado,
de un pueblo marginado,
en desiertos germinados y regados por la sangre derramada.
Mientras, lejos de los cadáveres, el señor de las locuras reparte con frescura que el planeta se junta para matar con certeza de una punta dirigida que no comete errores y mata menores, mujeres y viejos que son peligrosos para la salud de sus placeres.

Sobre el Ganges flota
y flota la vida.
Sobre la vida un cadáver
viaja a la deriva.
¿Cuántos más después?
¿Cuántos millones serán?




Desde la oscuridad a diario digo:
Asesinos son los que dicen ser maltratados y matan en un descuido a los palestinos encerrados en un gueto sin comida, sin agua y con bombas norteamericanas cómodamente ubicadas para tal hecho consciente.
Israel, hoy, es un pueblo asesino.
Locos son los estados de la India y de Pakistán
que piensan solucionar un problema religioso y antiguo con una solución definitivamente loca. Las bombas atómicas fueron creadas por los Estados Unidos de Norte América para asesinar japoneses y al resto del mundo existente, usarlas pone en la misma posición al que tiene que apretar el botón y asesinar al resto de la humanidad.



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