martes, 21 de octubre de 2008

Tu lugar


Hazlo ya…



Caerás como gota de agua al igual que la misma lluvia que te moja y te sazona en esta cálida calle de primavera.
Respira ya, no me dejes.
No por mí ni por él ni por todos los que te logran ver de vez en cuando posando austera en tus pocas letras dispares y en algunos cuentos mortales.
Respira ya, no nos dejes.
Pues, sin respirar uno puede morir en agonía eterna por no perdonar de verdad y mentir de verdad y decir la verdad mintiéndose una y cuantas veces sea necesario.
Respira ya y te perdonaré.
Pero no nos deje sin mirar una vez más tus cálidos comentarios de inviernos crudos e infancias infantilmente crueles como tus cálidos inviernos.
Respira ya.
Pues, respira ya de una vez, sal de tu oscura morada y dime que morirás una, dos o tres veces más en el futuro cercano, pero no hoy ni esta semana ni el mes que viene.
Respira ya, más de lo que quieres.
Porque más de lo que quieres significa que más te quieren y que respires una y otra vez más, un poquito más.
Respira por mí un momento y dime si valió la pena tener la pena de vivir un poco más.
Respira ya, hondo y contenido.
Lejano, muy lejano, esta pequeña gota ve su caída y piensa que tan lejos estará para pedirte que respire otra vez, sin compromiso alguno, sin olvidar el pasado, sin pedir demasiado, solo que vuelvas a vivir.
Respira ya, sin despedirte,
y encuentra tu lugar.






Seguramente habrá oscuras golondrinas que dirán algo y dirán todo. Digan lo que digan, solo digan que respire por favor.




Darío del diario a diario.
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