sábado, 4 de octubre de 2008

Juego







Inquietante serenidad
detente.
Ordena tus ideas
y
como en la guerra
avanza atropellándome de soberbias extrañas



Ocurre a diario que la noctámbula paranoia de la vida arreméteme en llantos en mi hombro.
No es más que una puta, pero deseosa puta, la que busca calor.
No es más que una herida, sangrante y abierta, la que imagina una despedida.
Despídela de mí, si no la veo, y bésala en la boca del deseo para que no vuelva más por estos bares en donde las sombras son claras apariencias de gente perdida.

Mis momentos hoy
detenidos.
Busco organizado
y
como en un juego
avanzo al casillero de mi turno, como mi vida.

















No es un juego, mi vida… he dicho, Darío y gritando agitado La Oscuridad A Diario.
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