martes, 3 de julio de 2007

Solo eso o esto o aquello


Bancos de niebla
sobre tu rostro.
Espesas.
Intratables.
Calculables
y amargamente intransitables.
Ruego que me perdones,
por no encontrar otra forma
para decirte,
que todo lo que hicimos
tiene fundadas razones (Yo las tenía).

Viajero Junto al Mar de Nieblas. 1818
Caspar David Friedrich


Como la tristeza abunda, yo me hundo en canciones.
Abundo en nociones.
Enfrento a la razón, cuando tengo razón.
Ignoro la pasión, cuando quiero compasión.
Lastimo por error, cuando mi daga en mano dice lo contrario.
Busco en mis palabras un poco de perdón.

No es común invitar gente a mi casa, pero solo algunos han ingresado y con ganas los he atendido. Ofrezco que ahora, en esta tristeza, solo canten conmigo lo que quiero escuchar (Hoy lo tuve en la cabeza todo el día, surgió de golpe, tras golpe, más golpe y de golpe a golpe).



Razón de vivir (Víctor Heredia)


Para decidir si sigo poniendo
Esta sangre en tierra
Este corazón que bate su parche
Sol y tinieblas.

Para continuar caminando al sol
Por estos desiertos
Para recalcar que estoy vivo
En medio de tantos muertos;

Para decidir
Para continuar
Para recalcar y considerar
Solo me hace falta que estés aquí
Con tus ojos claros

Ay! Fogata de amor y guía
Razón de vivir mi vida

Para aligerar este duro peso
De nuestros días
Esta soledad que llevamos todos
Islas perdidas

Para descartar esta sensación
De perderlo todo;
Para analizar por donde seguir
Y elegir el modo

Para aligerar
Para descartar
Para analizar y considerar
Solo me hace falta que estés aquí
Con tus ojos claros

Ay! Fogata de amor y guía
Razón de vivir mi vida

Para combinar lo bello y la luz
Sin perder distancia
Para estar con vos sin perder el ángel
De la nostalgia

Para descubrir que la vida va
Sin pedirnos nada
Y considerar que todo es hermoso
Y no cuesta nada,

Para combinar
Para estar con vos
Para descubrir y considerar,
Solo me hace falta que estés aquí
Con tus ojos claros.

Ay! Fogata de amor y guía
Razón de vivir mi vida.



El barco sigue.
Pues, el viento lo persigue.
La niebla,
intensa,
se mezcla y me confunde.
¿Dónde está esa señal
que me diga por donde salir
y ver tus estrellas?
Todas,
sobre mi rostro
de lágrimas
que brotan
tan idiotas y pasajeras.



Tristemente, Darío de la Oscuridad a Diario.
Que te escribo, que te hablo y que te escucho, pero que no te entiendo con tanto barullo.
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