domingo, 24 de junio de 2007

Amores de mar



Casi,
en confusión,
en retirada,
en negación
o, por diversión, consumido en la pasión.
Hoy tomé mi mando.
Hoy seré capitán de mi barco.
Hoy volveré por los mares.
Desembarcaré donde nunca tuve que desembarcar.
Saquearé puertos enteros y a medias.
Ordenaré la batalla contra otros,
hundiré galeones ladrones de corazones.
Pero, que tengan en cuenta,
No perdonaré.
No más ni nunca buscaré el perdón.
Ni de tu boca,
Ni de la mía.
No me ataré sobre mi mástil y ordenaré el castigo,
merecido, a mi corazón.
Ya no, tengo mis razones.
Mis días en el fondo del mar.
Mis noches en las playas de islas desiertas.
Mis momentos inciertos alcoholizados en ron.
Pero nunca más miraré el viento pasar por mi espalda.
Solo será, para mi calma, momentos pasados.
Idealizándome entronado,
Cambiaré mi apariencia
y dejaré en mi conciencia
mi traje de fina miseria.





Aunque escriba, absorto de tanto amor, será solo eso.
Amor en palabras, conquistadas a besos.
Recuerdos lejanos tan bien adornados, dignos de una fiesta.

Y navegar.
Al ancho e inquietante amante de aguas saladas vírgenes siempre, jamás posadas, por estas manos inquietas que aman el cuerpo de toda mujer.
Y navegar.
Con mi boca como timón sobre tu cuerpo tembloroso y bravo de olas agitadas que hacen del mar una sola frazada, de cama holgada.
Y navegar.
Mi casco resiste toda esa presión al unirme a tu cuerpo que me moja, oficiando de mar, y me invita a zambullirme en lo más profundo de mis momentos tuyos.
Y navegar.
Encallar de vez en cuando y divertirme en soledad, para placeres privados, verlas a todas a mi lado y pretender jugar a que las puedo abrazar, besar y amar una y mil veces más.
Y navegar.
Buscando océanos calmos y partir a la madrugada escudriñando el claro que toda ventana ofrece al salir, sin mentir, agradecido por haberte hundido en sangrientas batallas de sábanas blancas.
Y navegar.
Ser capturado, cuando se deba, y pedir la cortesía que todo capitán merece solo por serlo, sin pretenderlo, amante de riesgo en los mares de tus deseos.





Pequeño barquito
que busca surcar
el afluente
que la lluvia da
sobre el borde de la calle.
De papel,
tan frágil,
tan liviano,
tan profano e inquietante.
Atraviesa la orilla
y no se queja
de su fina apariencia.
Su existencia tan absurda
divierte a los amantes
que encantados,
son conquistados
por ese gran timonel,
de aire en movimiento,
llamado viento.



Será,
solo eso.
El mar no da firmeza.
Pero, con ganas,
gritaré si me hundo.
Porque así lo veo.
Aunque más no quiero,
algún día vendré y diré:
Hoy, sobre tus palabras, doy las razones de poner los pies, por primera vez, sobre la tierra.




Navegándome desde hoy en mi barco de papel.
Buscándote puerto nuevo que pisaré y conquistaré:
Capitán Darío de la Oscuridad a Diario, brújula en mano, te hallaré…

.






No es juego
El juego que Virginia me dejó...


I

Miedo

Perder por perder y no darme cuenta.
Es no entender que siempre uno debe perder
Para saber como se debe soportar
el momento amargo que cada trago.
Tan añejo, tan pasado.
Hundirme en el orgullo
que pudo ser.
Tan feo, como caer.

II

Obsesivo

No se porque,
pero cada cosa en su lugar.
Cada pelo de mi barba debe ser arrancado.
Con las manos o jugando con los labios.
Implorarme, obsesivo, que nunca más.
Hacerlo en ese momento,
Tan tenso, que no lo puedo disfrutar.
Y, como ya no estás, ordenar como si lo estuvieras.
Cada copa, cada vaso, cada pequeña obsecuencia
me despierta y la acoplo y ordeno.

III

Depresión

Ayer, hoy y mañanas
pasan por la ventana sin sol ni luna.
Me aburro de mí.
Me duelo en sí.
No me quiero.
Hoy, seguramente, ni un poco ni mucho menos.
Pero, como lo peor, lo disfruto y es amor.
Son casi todos los días.
En sí, salvo los domingos.
O los que dejan pasar el frío
y se transforman en festivos.


IV

Vicios

Propenso a la oferta,
arremeto a lo que venga.
Me imploro que no,
me niego a veces.
Tan débil es mi fuerza, que me tiene y me entrega.
Los dibujo y los oculto.
No sonrío, son todos tuyos.
Otra tantas tan oscura que ni la vergüenza da susto.
Pero me los controlo, como buenos vicios, me miento.
Pero el mejor de todos,
es amar y ser amado
al saltar por tu ventana
o las que encuentre abiertas.

V

Sonidos

Amo a la diosa que entrega los hombres ese don
Tan negado
Tan avaro
Tan preciado
Que nunca pude tener.
Ni cantos, ni manos
que puedan emitir sonidos
tan paganos y profanos.
No sé, es un castigo.
Guitarra, con su cuerpo seductor, me palpa
y me siento en rechazo por no poder amarte y aprender a tocarte.
Frustración, esa es la canción.

VI

Título

Ayer:
Astronauta,
Doctor,
Físico nuclear,
Operador.
Tantas cosas de pequeño.
Tantas palabras al viento que hoy
al soplar sobre mi cara
veo pasar las mañanas y nada he terminado.
Oficiar de esto o de lo otro.
Intentar y no llegar,
sea por querer o no, por amantes o descartes.
Sea lo que sea, será que mañana, intentes domarte.
Tener un título donante,
tener algo colgante que diga y hable que hoy lo cursaste para poder completarte.

VII

Mentiras

Cada paso de mi vida
no deja tantas esquirlas
como la suerte que tengo.
Mis días y mis mentiras se adueñaron de mis gentes
Así dejé de verte.
Así perdí momentos.
Así se fueron los sueños.
Y, sólo como siempre, quedé mintiendo
En un discurso incoherente.
Seguro que si aprendo.
Seguro, porque yo quiero.
Sería una mentira, pero si miento me muero.

VIII

Musas

Escribo, casi drogado.
No por alucinógenos volcánicos ni con cenizas de opio.
Escribo, porque lo siento
y solo ellas me han tocado.
He conocido a las musas.
De las nueve, las griegas.
He sido amante o pareja.
Solo siete tocan la puerta
y mi corazón se despierta.
Las últimas, las espero.
Vendrán, ya llegarán.
Espero que la comedia implore por ser primera.
No te quiero a vos tragedia, sería una pena, caer antes de verla.


Todo esto y más. Sin mencionar lo egoísta, terco, hedonista, sarcástico, cruel, cínico y macabro que puedo ser. Pero también es un escudo a lo que el mundo muestra y me quiere proponer.
Algún día cambiaré (hoy no porque abordé mi barco), me sirve y quiero aprender.
Virginia he cumplido, en parte.


Y como último punto del pedido:
Rompo cadenas, siempre. Pero también, muchos de los que les puedo proponer hacer este juego ya lo hicieron. Otros, aún no tengo confianza.




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