miércoles, 23 de mayo de 2007

Varios, nuevamente y eternamente


Quisiera darte mis manos
o meterlas de golpe en tu pecho
y enterrarlas hasta tu corazón.
Acariciarlo,
Acunarlo y contenerlo
para evitarte tanto dolor.
Estoy, estaré.
Y si lo pienso bien,
te presto mi corazón
(Como intercambio)
para que no sufras
lo que hoy estas sufriendo
y ser yo, como buen amigo,
el que haga de diplomático
entre esa nada y tu amor.

Para Flo (Mi segunda mano izquierda, si las hay)
Que ha pasado por la mierda que la vida
nos hace pasar cuando nos arrebata
lo más querido…



Manchones oscuros
lavados y reciclados
para poder ensuciar.



Loca incoherencia.
Heredada por mis urgencias
Descubro rápido, casi fugaz,
enamorado de mí.
Ahogo mis llantos
en lágrimas de charcos
que reflejan mi ser.
No soy yo, son ellas.
Las lágrimas.
Salieron y hoy no están.
Si las tienes,
no me las devuelvas,
te las prestepara que puedas llorar.



Manchas me persiguen.
Huyo.
Rápido, por la vereda sin mirar hacia atrás.

Hace poco perdí el mirar hacia atrás.
Mis problemas todos, no son nada.
El problema más grande mío es la humanidad resumida a simple calvario histérico de la nada misma.

Manchas me ensucian.
Huyo.
Rápido, perdiendo toda mí aparente limpieza espiritual.

Nunca creí en los espíritus, ni en las casas. Ni tampoco en los escritores espirituales y los promotores de dioses, ni los creadores de dios ni en el mismo dios, sea quien fuere ese señor mayor de edad que juega con la gente y la vida misma.

Manchas me apuran.
Huyo.
Mi pasado apresura más que mi futuro y no sé cual es el camino.

Siempre perseguí la facilidad. Hoy, por cierto, estoy fácilmente acomodado en una aparente calma volcánica de lava que absorbe mi vida y me llena de humos, todos, pensando que puedo hacer más por mí. Pero como solo lo pienso, no estoy preocupado en el fracaso, pues no lo estoy haciendo, francamente.

Manchas cubren mis heridas.
Huyo.
No las veo ni las siento.

Una katana corta sin sentimientos por todo mi cuerpo y, por su filo impresionante, no siento las heridas. Solo las intuyo. Sé que están en todo mi cuerpo, especialmente en mi corazón.

Manchas multicolores.
Huyo.
Algo de vos queda, ¿será que la primavera aún nos recuerda?

Siento que cada estación es una parada importante de la vida. Primavera, florecen las penas. Verano, queman las lágrimas. Otoño, seca mi piel por no sentirte a mi lado. Invierno, gélido momento y no te tengo en mi cama abrazándote hasta fundirnos en uno solo. Elijo ser vos, en estos momentos. Elijo ser todas y ninguna otra. Elijo ser yo y tener a todas. Todas eligieron y no fui yo.

Manchas lavables.
Huyo.
La lluvia mojó las caras de los dos. La mía se lavó y todas huyeron de mí.

Es normal que al conocerme me tildes de algo que aún no podes entender. También es normal que lo aciertes en ese momento. Mucho más acertado es que me lo demuestres con gestos y mejor es que me lo digas. Muchas veces, esa soberbia es innata. Otras, solo sale para causar ese rechazo y siempre, causa el rebote esperado a gente que yo quiero explicarle que así soy y no soy.

Manchas, Quijote, molinos, imaginé, Rocín, Sancho y las palabras.
Huyo, corro, escapo, abandono, dejo, perplejo y asustado voy.
Y las confusiones que ayer tuve, hoy las tengo y mañana las ordeno para que luego, seguramente, no las entienda.


El sin fin de oportunidades, he armado rompecabezas. El tiempo pasado es perdido y recuperado por más pasos que he dado al costado que pasos a mi frente de batalla. Soldado de guerras inconclusas. Guerrillero heroico que en su escritorio armó trincheras para pelear con la papelera.



Hoy veo pasar mis horas.
Hoy.
Clic, clac.
Horas todas que vuelven a sonar.

No soy reloj.
Ni tiempo perdido.
Nada, ni vacío.
Estoy vivo, seguro, por mis latidos.




He vuelto.
Estoy…
Gracias.
Y estaré cotidianamente, como lo estuve.
Martín, si lees esto es porque lograste llegar a la página.
Sol… “acá tá el nene”… gracias, volví.
Pasé por los blog amigos y no soy el único que demora las salidas… es difícil vivir y encima, sobrevivir.
El que ahora escribe es: Darío de la Oscuridad a Diario.
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