miércoles, 4 de abril de 2007

Variados momentos más, pero momentos al fin.

Les enfants, tous.
Des phares ardents de lumières.
Si incandescents.
Ils nous regardent et nous parlent.
Et, faits la cour, nous vivons éternellement.



Qué importa si hoy no me quieres.
Sé que mañana, o pasado, serás la alegría de mi llegada.
Qué importa si te regaño.
Si igual con tu mirada, todo lo compras, todo lo perdonas.
Qué importa más nada de nada.
Qué importa mi hermano, mis padres y la familia.
Si, en un gesto enamoras la cuadra entera.
Errante, tus paso recorren la vida.
En aciertos, tú los miras.
Qué importa ya.
La pregunta o la respuesta.
Qué importa ya que no me hables.
Si, cuando te diga hola, me dirás muchas más cosas.
¿Qué muchos se ponen celosos?
Si.
Y los entiendo, de igual manera, a ellos los amo.
Pero vos.
A vos, solamente.
Te amo por estar, en cada abrazo.
En cada no, con el dedo.
En cada día que te veo.





No esperes que el tío te saque más fotos.
Ya las tiene, todas y una.
Y las guarda para mostrártelas como posabas, cuando no nos hables más que de novios, amigos y amantes.
Celosos nosotros.
Papáaa, Mamáaa, los tiooó y los abulas. Ni hablar de tus primos.






De penas errante, por falta de tiempos.
Varias, entregadas.



J'ai eu des opportunités.
J'ai perdu mes jours.
Peut-être, j'ai perdu la vie.
Aujourd'hui je te vois.
et, sûrement, je serai
ou en pleurant, avec accablement
ou en demandant la deuxième opportunité.
Mais ce ne sera pas le même.
Il t'aimait et je t'ai manqué.




Vagar, siempre vagar.
Vacío, siempre vacío.
Descalzo, con frío
Muerto, casi dormido.
Sin sentido,
sin olvido,
pero tan arrepentido.
Nuevamente digo:
“No será lo mismo, ya no”

Y en otra vida, tal ves, ni me reconozcas.



Un cuidado.
Dos, será mejor.
A mis palabras todas.
Por no callar, dolo
Por no implorar, no me perdonan.
Por castigar, me lacero mi yo interior y me hundo.
Maldito mundo
¿Por qué no te entiendo, como creo conocerte?



Tienen dueños.
Todos los arreglos colgados sobre mis sueños.
Yo, por mi parte, elegí hoy no regalar nada.
Pues, para mí, esos regalos no valen lo que valía tu sonrisa de día.
O tu cuerpo de noche.
O las veces que oficiaste el sacrificio de amante.




(Tati o Tatiana.
Para ella las primeras palabras de amor del tío loco, loco por vos, que aún tiene el perfume por haberte despedido con un beso enorme, hoy.
Seguramente, la barba te dio cosquillas y por eso te reías.
La segunda parte.
Cosas que quedan colgadas de neuronas varadas en esta semana complicada.
Algunas despertaron hoy, otras seguirán pensando que hoy, ya es tarde.)
Darío, de La Oscuridad a Diario.
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