lunes, 12 de marzo de 2007

Tan Así

Dentro de ti, amor mío, por tu carne,
¡qué silencio de trenes bocarriba!
¡cuánto brazo de momia florecido!
¡qué cielo sin salida, amor, qué cielo!
Nocturno del Hueco - Federico García Lorca
...



Desnuda. Casi sin la vida.
Hermosa, con la piel al aire, como la existencia misma. Tan sabrosa y aventura. En cada beso. Y tu suspiro, alienta mi soltura, alienta mi locura.
Aromas, de todas esas rosas. Amo en un segundo y vuelvo con más revancha.
Donde todo ya se une. Donde tu carne florece, nuevamente, me estremece.
Donde todo más se une. Apoyo mi piel al viento, secando mi sudor y me despeino.
Ese roce. Quema bosques eternos, contentos de placer. Para brevemente progresar, en danzas exóticas y eróticas.
En tu aliento, veo lilas, mentas de mujeres, veo placeres de musas implacables. Agitadas todas, cada una. Incontables.
Grítame al oído, el silencio que pido. Grítame con ganas, consuelos de camas, revueltas. Todas, ahora.
Estremecidas trastiendas, en abundantes escenas, de lo mismo, de lo nuevo y vuelvo.
Ya tu piel no lastima. Sedosa por la sal. Sedosa por el agua de la vida misma. Que transpira ese amor. De momento, de dolor, de pasión, por vos.
Y, en tus manos las mías. Unidas, desatan el vendaval en calurosos días.
Todo termina.
Todos respiran.
Un abrazo, un beso.
Otro segundo de paz.Y ese olor al sexo. En tu cama, en la mía. En tu espalda, con mi palma y mis dedos transmito mi canción. Y, como lápiz, te utilizo de tapiz dibujándote de nuevo, en tus curvas ese fuego. Ese gozo, ese dolor.
Publicar un comentario