jueves, 1 de marzo de 2007

A Selenis por Fauno



“… Selenis busca una frase aplastadora:
_ Bicho grotesco.
No sabes siquiera ver, tus ojos titilan ante mi pureza.
Pregunta al remanso cómo tornea la sabiduría
de mis aptitudes. ¡Él aprecia, sí!
Y en sus reflejos veo cómo está en su alma mi imagen.
¡Oh, si vieras!, Pero tus ojos titilan…”
La Hora del Milagro / Libro: El cencerro de Cristal de Ricardo Güiraldes






Es asombrosa la vida.
Asombra mucho más cuando en vida, uno puede hacer y hacer mucho más que su vida.
Feliz cumpleaños o cumpleaños, o cumples años. Es asombrosa la vida, ávida transparencia de un ser que no brilla simplemente, sino que es luz incandescente.
Yo la vi. Esa luz enceguece mi pasado y me gusta. Esa estrella fue pecado y luego se fue de mi lado, para seguir iluminando.
No sé más palabras. Se acotan los caminos. Ya no hay ni un centímetro de recorrido. Pero, por mi martirio de buscar algo y no encontrar nada, te he perdido.
Nuevamente, en aquel momento, lloré.
Hoy, nuevamente, me acordé de aquel papel, tan guardado que en varias oportunidades lo saqué, solo por recordar que yo estuve viéndote nacer.
Es asombrosa la vida.
Pero mucho más, la tuya, la que brilla y alumbra no en vano ni con desgano. Cumples años o cumpleaños, o Feliz cumpleaños.




“… Oh Maga, en cada mujer parecida a vos se agolpaba como un silencio ensordecedor, una pausa filosa y cristalina que acababa por derrumbarse tristemente, como un paraguas mojado que se cierra. Justamente un paraguas, Maga, te acordarías quizás de aquel paraguas viejo que sacrificamos en un barranco del Pare Mont-souris, un atardecer helado de marzo…”
Rayuela – Julio Cortázar
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