viernes, 16 de marzo de 2007

De marzo a marzo… a toda la América.




“Alguna vez sentiste cuando un pueblo
chorrea de su sangre nueva
Como se muere lento igual que el corazón
de un cuenta cuentos
Déjate atravesar por la realidad
y que ella grite en tu cabeza
porque es muy malo dejar pasar
por un costado a la historia esta
porque es muy malo dejar pasar
por un costado a la historia esta…”
La Historia Esta / León Gieco



En este rincón.
Tan oscuro de mí América.
Tan doloroso de mí tierra.
Hubo desaparecidos que no cierran. Algunos, en la Chile de Jara, murieron de balas y de bombas raras que mataban a los luchadores, a los que merecían morir. Otros, en las charrúas tierras de Artigas, murieron de espantos. También arrojados al hilo de baba del Paraná y el Uruguay, llamado Río de la Plata.
En la Paraguay de las guerras de pobres contra pobres y de ricos comandando no hay costado más negro que los propios costados.
En la Bolivia del imperio, ya no hay imperio y los matan por pretender las tierras usurpadas por gente que te entierra, antes de morir y eso es desgarrante. En el Brasil de Chico, la vida del árbol que da la vida es valiosa sin vida y su gente, menos todavía.

Tanta muerte, tanta muerte, sin merecer, tanta gente que no está.
Pero en mi tierra, hubo más.
Pero en tus tierras, tus muertos se levantan y amenazan seguir luchando hasta el hartazgo.
Pero en mi tierra no, pero hay más.
Hoy, sin más, tenemos el honor de recrear y, como si nada, el desaparecido ya tiene número y es uno más.
Ayer, los llorábamos a todos, hoy, lloramos a más.
Pero en tus tierras hay vivos, que quieren más.
En la mía también, ¿por qué no? si siempre quieren más.
Sangre hay. Jóvenes también. Muertos por doquier.
Es feo, que en nuestras tierras, se mueran las personas. Pero más feo es verlas caminar, sin morir, ya casi muertos por no entender como cambiar lo que los mata.
Vos, allá lejos, querías liberar, de miseraria a tus glorias, a tu tierra. Hoy, los que te siguen, buscan la paz que traerá libertad. Yo, como soldado, busco lograr abrir de una vez y para siempre esa pequeña cajita, la de Pandora, que tanto aflora entre sangre y lágrima, entre tu vida y la nuestra.
¿Será que al final, solo donamos muertos?
Yo, quiero ser donador. Yo, conozco mi muerte, soy su fundador.
Así, como cualquier cosa, doy mi cuerpo a esta lucha.
Así, como cualquier cosa, doy mis manos al amor.
No es el amor de mentira ni de oro ni de plata.
No es el amor de venganza, ni de mariposas de panza.
Es amor de victoria, de sudor y de gloria.
¿Cuándo los cuerpos caerán del otro lado?
¿Será que de a poco los fantasmas de mi gente se atreven más al cambio que las generaciones vigentes?
También, estoy de acuerdo, la patria es una sola.
La lucha, es una sola.
Hoy, lloramos por pestes.
Mañana, lloraremos por los muertos que no querían comer.
Luego, vendrán por el agua, el petróleo y la sal.
Más adelante por las tierras.
En un futuro, seguramente, se marcharán, como si nada.
Pero, para ese entonces, ya no hablaremos, menos que menos, pensaremos.
Solo seremos huellas de muertos en el pasado. Solo andaremos descalzos, suelos rojizos, por los campos que antes solo brillaba trigo.
O, solo seremos, espantos de trazas al olvido.
Pero no, no creo tal estupidez. Ni la que escribo con miedo ni la que quieren aparentar.
No, no creo ya nada de nada. Ni en las propagandas que nos haces ver.
A vos te toca un final, tal vez uno de humanidad.
A nosotros nos queda el placer, de vivir eternamente, entre las mentes de nuestra querida gente.
¿Será que América, toda, es donadora de cadáveres silvestres o solo es pasajero de esta tremenda guerra, que nos imponen en nuestras propias tierras?
Será seguramente, un día de aquellos, ver a los grandes señores, agarrados por el cuello.
Talvez sí. Seguramente.
Mientras, vemos morir a gente que está cayendo aún de hambre, aún de pestes, aún por balas o por otros medios mucho más convincentes. Tenebrosos todos, tenebrosamente y hacemos poco, no hacemos mucho, pero vamos de frente.



“…Esperando la última ola
Cuídate no te vayas a mojar
Escuchando la última rola
Mamacita te invito a bailar...
Por el suelo camina mi pueblo
Por el suelo hay un agujero
Por el suelo camina la raza
Mamacita te vamos a matar...
Esperando la última ola
Patchamama me muero de pena
Escuchando la última rola
Mamacita te invito a bailar...”
Por el Suelo (Esperando la última ola)/ Manu Chao
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