domingo, 25 de febrero de 2007

¿Por qué hoy no mariposa?


“…Pajarillo, delfín de mis dos rosas,
espántame los golpes y no la mariposa.
Ejercita tu danza en mi cintura,
aroma incomparable, oh pan de mi locura.
Con tu cuerpo vestido de mis manos
haré una nueva infancia, al borde del océano.
Desde el mar te lo cuento en soledad,
desde el mar te lo lanza un corazón…”

Silvio Rodríguez- Lo demás- Descartes 1998

"Sólo me queda en la frente la mariposa del beso"
Federico García Lorca



Hablemos de poseía. Hablemos de mañana, o de noche, pues es la mariposa la que se note, besándote en flores. Pero, hablemos de caminar, sentarse y leer. También hablemos de hacer. Pues, ¿que culpa tengo yo, qué culpa tienen aquellos o todos nosotros? Ninguna. Entonces, hablamos de poesía, pero hablemos ya. No quiero las noticias, ya no. Quiero a mis mariposas, pero por favor, no hoy, ni mañana. Porque te quiero en capullo, no en oruga. Pero no hablemos ahora de los entierros de las mentes pesadas, pasadas, que socavan cada intencionalidad de nuestras sombras. Aquella oscuridad ocupada y permanente que ni con sol, ni con suerte, se posa sobre una rosa. Pero hablemos los dos, todos, de las mariposas. Pero hablemos nosotros de nosotros mismos, pero hablemos en poesía. En carne herida. En sangre fría que deja la vida sobre una alfombra teñida, sombría y destruida por un ego, casi muerto como yo.
Pero, hoy no, hablemos de poesías.
Pero, hoy como decías, hablaremos de mariposas.
Pero, yo, sorprendido, no quiero que tu capullo se suelte a la deriva.
Pero, hoy, solo hablo en poesía.
Pero hoy, solo hoy, estoy muy herido como mis ríos.
Será el calor, que por ser verano, en mi ventana toda tiene ese color al fervor sofocante, irritante y me trae al recuerdo las heridas y las poesías. Te cuento, las mariposas, todas o muy pocas, mueren en un día. Algunas, aventuradas, enfrentan la tiranía, pero en su morada, dejan la vida en solo semanas. Por eso, no quiero, que seas mariposa. No hoy. Ni mañana.
Yo tuve poesías. También tenía red. Tuve suerte, también lo fue. Tuve muchas letras en mi mente, pero así, de a una, maté esas mariposas y las enterré en mantos de placeres tan ocultos y deseosos que ninguna, hoy, vuelve a mí. Pero tuve mariposas, aladas y tan hermosas. Las vi desnudas, las vi vestidas y tan profundas. Las tuve en mis manos y cuando las solté, el néctar que consumía, me las devolvía llorando de alegrías, tan ocultas, tan mías. Por eso no quiero. Ya no. Solo quiero esos capullos, tan secretos y tan ocultos, que de poesías, son las maravillas de saber, como serán de día.
¿Volveré a ver mariposas? Sí. Seguro de mí, hoy quiero verlas todas y a cada una. Pero no. Ya no cazo mariposas. Solo, en mi cuarto, las veo pasar entre rosas y espero que algún día, bajen a mi lecho y sean mías. Todas y cada una. Por eso, deseo, una pequeña y dulce poesía. Porque deseo y busco, un espacio propicio. Por que de oscuro y claro, se visten mis días y las mariposas, con su día, enseñan mucho más que mis apáticas melodías.


Nota:
“Las mariposas todas”
Es una zaga
de varios colores
que volaron en mi cabeza y hace un año
estoy escribiendo sobre todas ellas.
Leía sobre las hermanas Mirabal,
Con su amor a su patria,
cuando buscaba mujeres destacadas
de mi América Latina.
Entonces dije:
_yo tengo mariposas
y las conozco (casi) a todas.-
Tengo rosas, flores todas y amores.
Yo, masacré mariposas y las dejé
que tomen vuelo y no vuelvan (vuelva).
Hoy puedo decir, en mí,
que no quiero que seas mariposa.
Ni hoy ni mañana, solo espera ese sol, de madrugada.
Darío, en la Oscuridad a Diario.
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