martes, 27 de febrero de 2007

Passé composé

Qu'est-ce qui est la vie ?
un brouillard à la dérive sur mes dépenses sombres


Si supieras lo que espero.
Si quisieras lo que quiero.
Si tuvieras mis deseos.
Si pensaras como quiero.


Me tendrías, como te tengo.
Me esperarías, como te espero.
Me desearías, como te deseo.
Si tuvieras mis deseos,
estarías aquí.
Mis deseos/ Pedacitos de mi ser
Pedro Tapia (Un amigo de los que se desean)



Acusado por partir.
Desboronado por sufrir.
Miro hacia atrás y solo veo alegrías y tristezas. Pero, el fantasma que me acompaña me dice que es así, que siempre lo fue.
Mi vida, habla, tu vida, dice.
Pero, alejándome más, me veo sentado junto a mi abuelo. Egocéntrico y casi autista por su propia conveniencia, no dejó de ser mi abuelo.
Pero, alejándome un poco más, me veo sentado esperando a mi hermano, primo en ese momento, y ver que él no es yo y yo no soy ni la cuarta parte de él ni de mi propio hermano.
Pero, alejándome más, me veo sentado como mis días cambiaron cuando llorando ella me entregaba a mí hijo, en su vientre, como nacen las semillas.
Pero, alejándome más, me veo sentado como mi hijo crece y camina por primera vez, tan firme y tan inestable ser.
Pero, alejándome más, me veo sentado explicando que ya no la quiero y la querré y que hace rato no la quise, solo como madre y yo como padre.
Pero, alejándome más, me veo sentado buscándote un beso mirando la luna en aquella avenida.
Pero, alejándome más, me veo sentado hablándote a mi lado y diciéndome que por mí creíste en el amor.
Pero, alejándome más, me veo sentado explicándote que quería yo de mi futuro y el tuyo, ante tu interrogantes todas de dudas más que certezas.
Pero, alejándome más, me veo sentado escuchándote explicar nuevamente (en enésimas conversaciones) que por mi culpa toda se acabó y que me perdonas.

Estos son fragmentos. Son fragmentos que tienen una pequeña (ínfima) parte alejada de mi vida. No son los menos importantes, son los que creo que tienen algo en común.
Todos, casi todos los no mencionados, tienen un “pero”. Siempre, casi siempre, tengo un “pero” para todas las cosas que quiero y que no quiero.
Todos, casi todos los mencionados, tienen una explicación de porqué estoy sentado. Pues ponerme de pie y tomar una decisión sólo, no puedo (podía). Abrazar a mi abuelo, abrazar a mi hermano que vino y al que siempre está a mi lado, abrazar a mi hijo, abrazar mis decisiones todas, abrazar a la luna como testigo de mi reencuentro, abrazarte a ti, a él y a mí. Abrazarte para que no saltes, abrazarte para que no corras, abrazar mis culpas todas.
Pero no siempre estuve sentado. Hoy no. Ni mañana lo estaré.
Cada día me fortalezco, pues sin medirlo, así lo siento.
Hoy llueve.
La tierra necesitaba agua, pero no una tormenta. La gente necesita agua para lavar las penas, pero no una inundación para ahogarse entera. Pero el clima es así, hoy puede dejar de llover y mañana viene un tornado.
Veo que ya no estás y creía en tu sonrisa. Ya nadie está. Me levanto, miro a la ventana y una cerrazón cubre esta mañana.
Veo que yo estoy y la misma niebla sigue inmutable aunque el sol este arriba, en lo alto.
Veo tantas cosas. Pero también escucho. El silencio, la calle, mi voz, mis ideas, mis pensamientos, la gente, el perro, el teléfono y lo que solo se siente escuchar. Hoy, escuché algo muy agradable. “No se es interesante en la vida si se vive miserable. Solo se es miserable” y por esas putas cosas que la gente tiene, me puse a llorar.
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